Un Breve Estudio De La Palabra “Reino”

La palabra “reino” tiene una característica prominente en el Nuevo Testamento. El término griego es “basileia”, que se encuentra 162 veces en el Nuevo Testamento. Como con la mayoría de las palabras, ” reino” es utilizado en una variedad de sentidos, dependiendo del contexto.

Vamos a estudiar algunos de los usos de “reino” en el Nuevo Testamento.

Territorio Geográfico
Ocasionalmente, la palabra  “reino” se utilizó de una región que abarcaba un territorio político. Después de su baile licencioso, Herodes Antipas prometió a la hija de Herodias “la mitad de su reino” (Marcos 6:23). Como tetrarca, bajo la autoridad de Roma, Herodes no tenía reino propio. Su oferta fue una exageración  inflada por su pasión.

El Régimen Mosaico
Cuando el Señor Jesús concluyó su parábola de los “labradores malvados” (Mateo 21:33 – 44), que detalla el rechazo persistente de los Judíos a los profetas, y finalmente, la del Hijo de Dios mismo, anunció:” Por tanto os digo: el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él “(Mateo 21: 43).

Aquí la expresión “reino” se refiere a la época que había prevalecido durante los últimos quince siglos – el régimen de Moisés.

Esa relación especial entre Jehová y el pueblo hebreo se daría por terminado como consecuencia de la muerte  de Cristo. “Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron” (versículo 39), y sería transferido a una nueva “nación santa” (1 Pedro 2:9), la iglesia (Mateo 16:18-19), llamado el “Israel de Dios” (Gálatas 6:16).

 

Este es el cumplimiento de la declaración del ángel con respecto a Jesús: “y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lucas 1:33).

Cabe señalar que los Judíos ya no son el “pueblo elegido de Dios”, aunque muchos  denominacionalistas lo reclaman, y algunas de las políticas en relación al moderno “Israel” se forman alrededor de este concepto erróneo.

Por otra parte, el “reino” que se menciona en Lucas 1:33 no es un reino “milenario” (supuestamente de 1.000 años), el reino del Salvador es “para siempre” y “no tiene fin”.

El Reino de Cristo
El término “reino” se emplea principalmente en el Nuevo Testamento como un sinónimo de la iglesia que Jesús estableció. Cristo utiliza los términos indistintamente. “Yo edificaré mi iglesia…. Y a ti te daré las llaves del reino” (Mateo 16:18-19).

Pedro usó las “llaves” (una forma de hablar de la “autoridad para abrir”) el día de Pentecostés, y también en la casa de Cornelio (Hechos, capítulos 2 y 10), por la predicación del evangelio, y por el cual  los creyentes bautizados son añadidos a la Iglesia (Juan 3:3-5).

La palabra “reino” en las parábolas de Mateo 13, prevé el establecimiento de la iglesia.

 

“Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?
El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.
Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.
Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

El Señor prometió a sus discípulos “comer y beber a mi mesa en mi reino” (Lucas 22:30), palabras que se han cumplido en la observancia de la iglesia de la Cena del Señor.

 

“La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?” (1 Corintios 10:16)

 

“No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.”   (1 Corintios 16:21).

Cuando el apóstol Juan se dirigió a los siete congregaciones de Asia (Apocalipsis 1:4), les informó que era  partícipe con ellos en el “reino” de Cristo (versículos 9).

 

“Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”

El Reino Celestial
Por último, la expresión “reino” se refiere también a la última morada de los fieles, es decir, el cielo.

Pablo advirtió a los cristianos que “… Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. ” (Hechos 14:22).

El gran apóstol, en sus últimas palabras escritas, con confianza, dijo: “El Señor me librará de toda obra mala, y me guardará para su reino celestial” (2 Timoteo 4:18).

Del mismo modo, Pedro escribió que a  los fieles se les suministrará una amplia “entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:11).

Con tantas falsas ideas sobre el término “reino”, el  estudiante de la Biblia debe estudiar este asunto con la mayor diligencia. Si uno descubre que no está dentro del reino presente, debería considerar seriamente lo que se necesita para entrar en ese reino.

 

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.  (Juan 3:3-5). .

Para aquellos en esta era de la historia, es decir, la dispensación cristiana, el reino actual es el único camino para que el pecador entre un día en el reino eterno.

 

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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