“Todo Comenzó en Jerusalén”

La historia bíblica tiene mucho que decirnos en relación a Jerusalén, importantes acontecimientos ocurrieron en dicha ciudad de la provincia de Judea. Los últimos instantes de Cristo lo sitúan en este lugar cumpliendo muchas de las profecías. Muchas de sus enseñanzas se refirieron a Jerusalén y su destino de esta ciudad capital del reino de Israel y centro de la adoración Judía.

A la mujer Samaritana , Jesús le corrigió su fe religiosa cuando ella le rebatió sus dichos“Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.” Juan 4:20-22

Lamentablemente algunos entienden que Jesús ha de reinar en Jerusalén y que esta ciudad se convertirá en centro de adoración mundial, restaurando la adoración del templo Judío en el milenio o el reinado de Cristo por mil años, los tales parecen ignorar las palabras de Cristo dichas a la Samaritana y en su oración antes de la cruz “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.” Juan 17:4

Fue su gran deseo de salvar a su gente, Jesús exclamó : “ ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!”
Mateo 23:37

Las profecías en relación a la ciudad de Jerusalén dichas por Cristo en Mateo 24 se cumplieron cabalmente. Sin embargo, antes que eso ocurriera, Jesús señaló a sus discípulos los acontecimientos gloriosos que ocurrirían en dicha ciudad.

“y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, COMENZANDO desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” Lucas 24:49
1,. Iba a ser predicado desde allí el arrepentimiento y el perdón de pecados
2.- Ellos iban a ser investidos de poder para comenzar su obra.

Después de que Pedro hizo la buena confesión acerca de Jesús “…Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” (Mateo 16:16), el Señor “… mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.” (Mateo 16: 20). La razón de esto es simple Él no había sido coronado como Rey todavía. Y la obra que debía cumplir antes de que Él tuviera su trono era “dar su vida en rescate por muchos”. Después que el Señor llegó a ser el Cordero de sacrificio por los pecados de la humanidad, Él resucitó de entre los muertos y se presentó a sí mismo a más de quinientos testigos (1 Corintios 15:6). Durante cuarenta días Él se presentó a sus discípulos (Hechos 1:1-3), y les ordenó que esperaran en Jerusalén (Lucas 24:49, Hechos 1:4).

Había dos razones por las que debían esperar en Jerusalén, según lo revelado a ellos por el Señor:

I.- Para que esperasen la promesa del Padre para ellos, que habían oído de él (Lucas 24:49, Hechos 1:5).

“He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.”

Antes de predicar esto, habían de esperar la promesa del Espíritu Santo ( El Espíritu Santo vino el día de Pentecostés (Hechos 2:1-4). En aquel día Pedro predicó: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (Hechos 2:38). Esto señala a este día como el día del principio de la iglesia. Algunos años después, Pedro se refiere a este día como el principio (Hechos 11:15).

“Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.”

La promesa del Espíritu Santo que había prometido Jesús a sus apóstoles en su última comida que habían tenido juntos (Juan 14:15-17, 26; 15:26-27, 16:13-15). En esa oportunidad el les señaló que el Espíritu les enseñaría todas las cosas, que les recordaría todas las cosas, les guiaría a toda la verdad, convencería al mundo de pecado, de juicio y justicia y glorificaría a Cristo.

II:_Jerusalén iba a ser el punto de partida de su obra de llevar el evangelio a toda criatura.
Lucas 24:47 “y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén”
Este pasaje enseña que después de la resurrección de Cristo por primera vez se predicaría en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados, comenzando desde Jerusalén.
Hechos 1:8 “Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.”

Alguien podría preguntarse ¿Por qué Jerusalén? ¡Porque aquí es donde Dios eligió para comenzar! Sin embargo, hay algunas otras cosas que debemos tomar en cuenta y reconocer en la sabiduría de Dios. ¡Este lugar fue profetizado!

Isaías 2:1-4 “Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén. Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.”

Dice Isaías que cuando fuera establecida la casa de Jehová, todas las naciones correrían a ella. Pablo declara que la casa de Dios es la iglesia (1 Tim. 3:15). “para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”

Esta profecía no podía ser cumplida durante la vigencia de la ley de Moisés, porque mientras duraba la ley no podían ser admitidos los gentiles

La ley tuvo que ser quitada antes de que pudiera establecerse un reino para todas las naciones. La ley se terminó en la cruz (Colosenses 2:14). “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz” (Efesios 2:14,15)

Al seguir con la cita de Isaías tenemos estas palabras: “Y vendrán muchos pueblos, diciendo: ¡Venid, y subamos al monte de Jehová, a la Casa del Dios de Jacob! y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová” (Isaías 2:3). Sión era una sección de Jerusalén (2 Samuel 5:6,7). No hay diferencia alguna entre “la ley” mencionada en este pasaje y “la palabra de Jehová”. Por lo tanto, esta profecía declara que las leyes de este nuevo reino serían predicadas primeramente en Jerusalén. Esto no pudo cumplirse en la predicación de Juan, porque él no predicó en Jerusalén; tampoco puede referirse a la predicación de Cristo durante su ministerio personal; pero sí llena los requisitos de la Gran Comisión, que era para todas las naciones comenzando desde Jerusalén.
Ésta comenzó a llevarse acabo cuando los apóstoles recibieron el Espíritu Santo (Lucas 24:49; Hechos 2). Esto muestra sin discusión alguna cuándo comenzó a publicarse la ley desde Jerusalén, y no deja ninguna duda respecto a cuándo fue establecido el reino.

Ver también: Miqueas 4:1-3. Como un contemporáneo de Isaías, Miqueas profetiza exactamente lo mismo del comienzo de la obra del reino de Dios.

“Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra. “

Este aspecto es puramente mesiánico y señala el comienzo del reino, la casa del Señor sería establecida como cabecera de montes (superior a todos los demás) y los gentiles (las naciones) se derivarían de ello. No se establecería por la guerra física o de fuerzas terrestres. Isaías ve la palabra de este reino salir de Jerusalén como un principio o lugar de partida.

También es importante señalar que no está hablando de la Jerusalén física en la cual el reino se establecería físicamente . Jerusalén tiene su lugar como el origen de la palabra del reino. Jesús confirmó esto cuando estaba aún en la tierra (Juan 18:36). “Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.”

Daniel también hace hincapié en la naturaleza no terrenal del reino que Dios establecería,

Daniel 2:44 “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, y el reino no será dejado a otro pueblo, sino que desmenuzará y consumirá todos estos reinos, y pero él permanecerá para siempre. ”

Daniel ilustra la naturaleza eterna e indestructible del reino de Dios. El significado de reino de los cielos tiene que ver con el dominio de Dios que iba a ser establecido en una manera especial en los tiempos del imperio romano, ya que el texto citado tiene referencia al sueño de Nabucodonosor y a la interpretación que Daniel le da.

Jesús de Nazaret nació, vivió, y murió durante el tiempo del imperio romano. El habló del reino de Dios , o sea, el reino de los cielos que iba a ser establecido pronto (Mateo 3:2). Esto ocurrió cuando edificó su iglesia que tuvo su inicio el día de Pentecostés en Hechos 2. El reino de Dios es la iglesia de Cristo (Mateo 16:18-19). Esto fue el significado de la piedra cortada, no con mano, que hirió y desmenuzó a la imagen. La piedra es símbolo de la iglesia del Señor. Es su reino que ha reemplazado los imperios mundiales y físicos de esos reyes que vivían en los tiempos antiguos. La piedra en Daniel 2 hirió la imagen en los pies, y por tanto destruyó a toda la imagen, a todos los imperios mundiales. Cada imperio simbolizado en esa imagen de Daniel 2 ha dejado de existir. La imagen fue destruida por completo—no queda ningún vestigio del babilónico, o del medo-persa, o del griego, o del romano. Por lo tanto, el reino de Dios—la piedra—ya ha sido establecido.

La profecía de Daniel dos ha sido cumplida en la iglesia de nuestro Dios. Hebreos 12:28-29 agrega: «Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.» Y Colosenses 1:13,14 dice: «el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.»

Desde la comisión dada por Cristo a los apóstoles para dar testimonio de Él, no debe sorprendernos que comenzaran este trabajo, donde su obra fue terminada.

• Fue la ciudad principal en el área que el Señor había llevado a cabo su ministerio terrenal de buscar y salvar a las ovejas perdidas de Israel. Donde había realizado sus milagros que testificaron de él.

• Fue el lugar donde Jesús fue juzgado, condenado y crucificado, y se levantó. Toda la evidencia estaba fresca y abierta. Como Pablo le dijo a Herodes, varios años después de que estas cosas no se había hecho en un rincón (o escondidas) – Hechos 26:26. “Pues el rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda confianza. Porque no pienso que ignora nada de esto; pues no se ha hecho esto en algún rincón.

• Si el mensaje de salvación en Cristo Jesús no podía ser probado en Jerusalén, entonces ¿dónde?
• Vemos que este fue el tema central de la primera predicación del Evangelio del reino. El primer sermón del Apóstol en el Día de Pentecostés en Hechos 2 tuvo cuatro puntos de prueba:

En primer lugar, que Jesús de Nazaret fue aprobado por Dios con señales y prodigios (Hechos 2:22). “Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis”

En segundo lugar, que fue entregado y condenado a muerte. Básicamente diciendo, ustedes los Judíos lo mataron. Algo que no le hubiera gustado escuchar, pero tampoco podían negar a sólo cincuenta días después de los hechos (Hechos 2:23). “éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;

En tercer lugar, era que Dios le levantó de los muertos (Hechos 2:24). “al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.”
Este fue un hecho que testificaron en calidad de testigos oculares, pero que también Dios declaró a través de ellos por el Espíritu Santo enviado a los Apóstoles, como galileos sin educación, hablando a todos los presentes en su propia lengua (Hechos 2:7 , 11, 32-33).

En cuarto lugar, el mismo Espíritu dio testimonio que el Jesús, que había muerto, había sido hecho Señor y Cristo (Hechos 2:36). “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.”

Estos puntos refrescaron la mente de estas personas que no estaban muy lejos de los eventos mencionados.

Del mismo modo, que estos hombres que habían sido escogidos por el Señor comenzaron este trabajo hace 2000 años en el lugar profetizado y predicaron la palabra, esa misma palabra resuena hasta nuestros días. Ha salido a todo el mundo y se presenta como el comienzo de la iglesia de Cristo. Los que oyeron la palabra fueron compungidos en sus corazones, creyendo y obedeciendo las palabras de los Apóstoles. Se convirtieron en el primer remanente de muchos que componen el cuerpo de Cristo comenzando así, el camino de la salvación en la iglesia.

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” Hechos 2: 42

Hechos 2:47 “alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. ”

Cualquier iglesia que no haya sido fundada en Jerusalén es la iglesia verdadera. Este es una de las pruebas por la cual determina si una iglesia es la verdadera iglesia o una hecha por la sabiduría humana. Al buscar la iglesia que se encuentra en las Escrituras busque estas marcas: Edificada por Cristo, edificada sobre Cristo, en Jerusalén , el día de Pentecostés. Cualquier iglesia que no lleva estas marcas no es la iglesia que Jesús prometió edificar. Puede tener gente muy buena y enseñar y hacer muchas excelentes cosas, pero no es la iglesia del Dios viviente, es una iglesia de origen humana basada en la autoridad de los hombres , manifestada en credos humanos y no en la suprema autoridad de Cristo y las Escrituras

Sólo hay una iglesia (Efesios 3:10 -11 – el propósito eterno de Dios en Cristo, Efesios 4:4 – un solo cuerpo) Que encuentra su origen en Jerusalén en aquel día de Pentecostés, aproximadamente el año 33, y que sigue siendo visible en todos aquellos que se acercan a Dios por medio de Cristo Jesús por el poder del Evangelio y que dan preeminencia a Cristo y obedecen su palabra como la única fuente de autoridad para su cuerpo – 2 Juan 9.

Que razón habría entonces para establecer otra iglesia, en otro punto geográfico del mundo como lo han hecho los hombres. Pablo envía saludos a la iglesia en Roma :Romanos 16:16 “Saludaos unos a otros con ósculo santo. Las iglesias de Cristo os saludan “..

!La Iglesia que Cristo edificó tuvo su comienzo en Jerusalén y no en otro lugar de la tierra !

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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