“¿Son Las Escrituras “Verbalmente” Inspiradas De Dios?”

Algunos sostienen que la Biblia es “inspirada” solamente en el sentido como están inspiradas las  otras grandes producciones literarias.  Es decir, que todo es simplemente el resultado del genio natural, típico de los hombres de habilidad inusual.  Otros han afirmado que sólo ciertas partes de las Escrituras son inspiradas por Dios. Otros que es inspirada en algún “sentido” pero no en sus frases.  Es por lo tanto, de gran importancia que tengamos claro el concepto de la inspiración verbal de las Escritura.

 

¿Qué queremos decir cuando hablamos de la “inspiración verbal” de las Sagradas Escrituras?  Nos referimos  que aunque los documentos originales de la Biblia fueron escritos por hombres, Dios permitió el ejercicio de sus propias personalidades y talentos literarios,  escribiendo ellos bajo el control y la guía del Espíritu de Dios, siendo el resultado en cada palabra de los documentos originales una transmisión  perfecta y sin errores de un mensaje concreto que Dios quiso dar al hombre

Por lo tanto, la  inspiración verbal tiene que ver con la formación y el uso de las palabras. Se trata del uso dentro de las frases, de sustantivos, verbos, preposiciones, artículos, etc.   El concepto “verbal” de inspiración sostiene que el Espíritu de Dios guió a los escritores sagrados para que los modos  gramaticales que se emplearon fueran divinamente guiados con el fin de transmitir el significado de la verdad.

 

Indudablemente,  Dios usó el talento individual y la personalidad de los escritores sagrados, sin embargo, hay que reconocer que la supervisión divina estaba presente de manera que los mensajes que el cielo dirigió a los hombres fueran exactos.

El caso de la inspiración verbal se puede argumentar en una variedad de maneras. Si la Biblia es inspirada en algún  sentido, debe ser inspirada verbalmente. Cierto es que no hay inspiración en el cuero, el papel, o la tinta que fue impresa la Biblia. Es el mensaje del texto sagrado que está inspirado, aquel mensaje  transmitido por medio de palabras. Decir que las Escrituras son inspiradas en un “sentido”, pero no en la “frases”, representa un absurdo lógico.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16 – 17).

La Afirmación clara de Pablo es que las Escrituras son “inspiradas por Dios.” El término “Escrituras” (graphe) es la forma nominal del verbo griego grafo, que significa “escribir”. Ya que lo que fue “escrito” en los registros antiguos consistía en palabras, hay que concluir que las palabras de la Biblia son inspiradas.
Encontramos en los profetas del Antiguo Testamento, los cuales afirmaron  que las palabras de sus mensajes eran de Dios. David, por ejemplo, declaró que las palabras que le fueron dadas por Dios fueron  palabras dadas por el Espíritu Santo.

“El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua” (2 Samuel  23:2).

“Hermanos, era necesario que la Escritura se cumpliese lo que habló el Espíritu Santo antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús.” (Hechos 1:16)

Dios manifestó  al profeta Jeremías  que las palabras de su boca habían sido colocadas allí por el mismo Señor.

“Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.” (Jeremías 1:9).
Cristo también hizo suyo el concepto de la inspiración verbal cuando afirmó que el hombre no vive sólo de pan, sino de toda “palabra” que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4). Si las palabras de Dios, no están incorporados en las Escrituras, ¿Dónde entonces se encuentran?

Jesús, al impugnar ciertas enseñanzas de los saduceos (que negaban la resurrección corporal de los muertos) llamó la atención sobre el hecho de que una vez Dios había dicho a Moisés: “Yo soy (no” fui “)el Dios de Abraham?…” (Éxodo 3:6). El tiempo presente del verbo revela que el Señor era todavía el Dios de Abraham, a pesar de que el patriarca había estado muerto durante cuatro siglos. El argumento del Salvador se basa en el  tiempo del verbo. Esto es  inspiración verbal.

Cuando Cristo preguntó a los fariseos por qué David se refirió a su propia descendencia (es decir, al Mesías) como “Señor”

 

“Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo:  Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?
Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo?

Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más” ( Mateo 22:41-46,  Salmo 110:1), ellos no pudieron contestar. El punto es   que Jesús basó su argumento en una sola palabra: “Señor,” en el texto del Antiguo Testamento.

Cuando algunos judíos se  ofendieron por el hecho de que Jesús afirmó ser el “Hijo de Dios,” el Señor  argumentó  derribando la inconsistencia de los judíos. Si los adversarios de Cristo admitían la conveniencia de ciertos hombres del Antiguo Testamento que se designaban como “dioses”, ya que éstos eran instrumentos de la revelación divina ,sin duda no debían oponerse a la denominación “Hijo de Dios” que se aplicaba  Jesús a sí mismo. Él había sido enviado por el padre, y había sido  especialmente apartado para realizar  la redención del género  humano .

 

“Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),  ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? (Juan 10:34-36).

 

Una vez más, sin embargo, la fuerza del argumento del Salvador depende de una sola palabra en el texto del Antiguo Testamento – “dioses” (Salmo 82:6). “Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo”

En el Sermón del Monte, Jesús dijo que ni una sola “jota” o “tilde” de la ley mosaica  pasaría hasta que todo se hubiese cumplido (Mateo 5:18; Lucas16:17). La “jota” es la letra más pequeña del alfabeto hebreo, y la “tilde” era una pequeña marca añadida en algunas letras. La afirmación del Señor era que sería más fácil que el cielo y la tierra pasaren  que la porción más pequeña de la ley escrita  fallare antes  que se  cumpliera.

Aparte de la declaración del apóstol a Timoteo sobre el origen divino de las palabras de las Escrituras (como se mencionó anteriormente -. 2 Timoteo 3:16), existen otros indicios en los escritos de Pablo, que reflejan su confianza en la inspiración verbal de la Biblia.

En una de sus cartas a los corintios, el apóstol afirma que así como no se puede conocer el contenido de la mente de otra persona, a menos que esa persona revele, así, nadie puede saber “las cosas de Dios”, excepto por las cosas  transmitidas por el Espíritu de Dios.  “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (lo cual se hizo conocido a través de comunicadores inspirados  del siglo I, por ejemplo, los apóstoles). Pablo dice: ” Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios”..” Entonces, agrega, “… no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu…” (1 Corintios 2: 13).

 

El apóstol declara aquí que el evangelio del primer siglo fue transmitido por el Espíritu dado por las palabras. No hay afirmación más clara de la inspiración verbal.

En una carta a la iglesia en Tesalónica, Pablo dio gracias a Dios que estos hermanos habían recibido “la palabra” de su mensaje, no como “la palabra de hombres”, sino más bien, “como lo es en verdad, la palabra de Dios” ( 1 Tesalonicenses 2:13). No deja de ser significativo que el término “palabra” se utilice. En todas partes las Escrituras hablan de la  inspiración en las “palabras”.

Es evidente que los escritores de las Escrituras eran conscientes del hecho de que estaban transmitiendo las palabras de Dios. Pablo escribió: ” Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado” (1 Corintios 11:23). Una vez más, ” Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor” (1 Tesalonicenses 4:15). . Cuando Felipe predicó en Samaria, las personas a las que habló recibieron u oyeron “la palabra de Dios” (Hechos 8:14).

Debemos creer lo que la misma Escritura señala que el Espíritu de Dios descansó  en los profetas y habló a través de ellos y que sus palabras no vinieron de sí mismos, sino de la boca de Dios y hablaron y escribieron en el Espíritu Santo . La iglesia primitiva se encontraba en completo acuerdo con este punto de vista.

El estudiante de la Biblia cuidadoso y honesto debe reconocer (y defender) la proposición de que las Escrituras constituyen la Palabra de Dios inspirada verbalmente. Estos escritos son, por lo tanto, autorizados para la fe y la práctica de toda la humanidad.

 

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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