¿Por qué la gente no quiere venir a Jesús?

 

Jesús estaba en Jerusalén, asistiendo a una de las fiestas judías anuales (probablemente la Pascua). En esta ocasión, se encontró con un hombre discapacitado que había estado en su aflicción treinta y ocho años.

El Señor le preguntó  si le gustaría ser sano. Después de un breve intercambio, Cristo dijo al hombre  “Levántate, toma tu lecho y anda.” Inmediatamente el hombre fue sanado. Cogió su cama y caminó (Juan 5:1-9).

Ya que este notable incidente ocurrió un día  sábado, los líderes judíos trataron de acusar al Señor de violar el día de reposo. Juan, que registra este incidente, nos informa  que los Judíos perseguían a Jesús e intensificaron sus esfuerzos para matarlo (Juan 5:10-18).

Después de un discurso extenso durante el cual Jesús afirmó su relación divina con el Padre, Cristo señaló a los judíos:

Escudriñad las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí, y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:39, 40).

Hay varias verdades importantes en esta declaración que merecen mayor reflexión.

En esta declaración de Cristo, no es sorprendente la  verdad que se puede ser un estudiante diligente de las Escrituras y todavía no conocer a Cristo.

Muchos de los líderes judíos, en particular los escribas, se enorgullecían de su amplio conocimiento de las Sagradas Escrituras. ¿Por qué entonces fueron incapaces de reconocer a Jesús de Nazaret como el Mesías prometido, ya que las narraciones del Antiguo Testamento estaban llenos de profecías que se centraban en él?

Recuerda cómo el Señor le dijo a sus discípulos después de su resurrección: “les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos“(Lucas 24:44).

 La razón que no pudieron ver al Cristo en el Antiguo Testamento fue, como Pablo explica al respecto, que “cada vez que se lee a Moisés el velo está puesto sobre sus corazones” (2 Corintios 3:15). Sus nociones preconcebidas de lo que el Mesías debía ser  los cegó de tener una evaluación objetiva del carácter, palabras y obras del Señor.

Cuando pienso en los muchos eruditos religiosos del mundo religioso de hoy que  procuran dominar el hebreo, arameo y griego, que han estudiado las tierras y culturas bíblicas, que se han convertido en expertos en exégesis y, sin embargo, no conocen al Hijo de Dios en el verdadero sentido de la palabra “conocer. El conocimiento que no se ajusta a la acción sólo trae una condena más severa. El hecho afirmado por Cristo es que no puede haber vida eterna aparte de él.

En esta época en la que el espíritu del  pseudo-ecumenismo ha invadido los corazones de muchos, esta verdad debe ser dicha con fuerza. El Hijo de Dios no se disculpó por su declaración:

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí “(Juan 14:6). No es más que  en Él que la salvación se encuentra:

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

 La cuestión no es fanatismo, sino la verdad ¿Son las afirmaciones de Cristo verdad? ¿Hay evidencia para apoyar tal afirmación?  Nuestro trabajo es llevar a los hombres al Salvador.

El Maestro enseña aquí que es posible ejercer esa fuerza de voluntad personal por el cual los hombres toman la decisión en ser contados con Cristo o contra él.

Algunas religiones han sugerido lo contrario. El Calvinismo afirma que los hombres están tan esclavizados por su heredada depravación que son completamente incapaces de responder al mensaje del Salvador que necesitan una asistencia de un impulso milagroso del Espíritu.

Pero, ¿qué significa eso realmente? Se pone toda la responsabilidad de su conversión sólo en Dios, y por lo tanto, implica que el Señor es responsable por el mal si no se salvan.

Esto es lo que enseña la Biblia. El hombre es una criatura que no solo tiene voluntad propia, sino que es capaz de tomar decisiones (Génesis 2:16, 17; Josué 24:15; Isaías7:15; Juan 7:17, Apocalipsis 22:17).

En consecuencia, cuando se expone  el Evangelio, los hombres asumen la responsabilidad de aceptar o rechazar el mensaje divino. Si lo rechazan, Dios ciertamente no tiene la culpa.

Pero hay otro pensamiento que involucra la atención al contemplar Juan 5:40. Jesús dijo a los judíos, “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.”

Como el mensaje de la dádiva de Cristo es tan hermoso, y los hechos de su muerte y resurrección son tan claros, uno se pregunta cómo es que personas racionales pueden descuidar venir al Redentor. Vamos a considerar varias posibilidades.

I.-Algunos simplemente no son conscientes de que están perdidos.

La Biblia enseña que Cristo vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10). A menos que una persona sea consciente que está perdido,  no verá ninguna necesidad de Cristo como un Salvador.

Durante muchas décadas, la sociedad  ha dicho, por los filósofos racionalistas y los psicólogos humanistas, que “el pecado” no existe en la realidad. Se alega que es la mera mezcla imaginativa de la inseguridad de los fanáticos religiosos.

 El hombre a veces puede estar involucrado en “el comportamiento social inaceptable” (por ejemplo, el asesinato, la violación, el robo, etc.), pero estos son simplemente impulsos martillado por su “evolución,” o el llamado “cerebro reptil”. El humanista secular sostiene que para estos modos de conducta, la humanidad realmente no debe sentir ninguna culpa. Tal comportamiento no garantiza realmente la pena. “La culpa” es en realidad una mala palabra en el vocabulario de muchos.

Hasta que el mensaje del pecado, la rebelión y la culpa no sean  grabados en la conciencia de nuestros contemporáneos, muchos van a seguir viendo absolutamente ninguna necesidad de lo que Jesucristo tiene para ofrecer.

II.-Algunos no vienen a Cristo porque no están convencidos de su singularidad.

Estamos viviendo en un mundo cada vez incrédulo. Muchos de nuestros contemporáneos ya ni siquiera creen en la existencia de Dios. Se les ha enseñado desde la escuela primaria y a través de los medios modernos de comunicación que el universo es eterno y autosuficiente.

Se  nos enseña que el hombre evolucionó a partir de un ancestro animal. Ellos dicen que la Biblia no es la Palabra de Dios, que no es más que una colección de fábulas antiguas.

Y Jesucristo pudo haber sido un notable maestro y una influencia benévola de la antigüedad, sin embargo, no es el único Hijo de Dios y el Salvador del mundo.

Mi amigo, sin un conocimiento exacto de quién es Cristo no van a ser atraídos a él. El estudio de las “evidencias cristianas” es una de las necesidades apremiantes de nuestro tiempo.

“¿Es la  Biblia verdadera? ¿Es Jesús el Hijo de Dios? “Estas son preguntas que los cristianos respondan afirmativamente, pero  muy pocos que están preparados para hacer frente a la hora de enfrentar o dar razón de nuestra fe a los que no han sido criados en el entorno de una influencia cristiana.

III.-Algunos no vienen al Señor porque, debido a las falsas enseñanzas,  han llegado a la conclusión de que ya están asociados con él.

En Hechos 19:13  se puede leer de ciertos “judíos ambulantes” que fingían la posibilidad de expulsar a los malos espíritus. Parte de su rutina de exorcismo era invocar el nombre de Cristo. Sin embargo, su falsedad fue dramáticamente expuesta.

Hay algo que podemos aprender de este caso: no todo el que dice relación con Jesucristo en realidad disfruta de tal unión.

Creo que esto es una verdad bíblica de que algunos de nosotros necesitamos que se nos recuerde la enseñanza correcta y una comprensión exacta del mensaje y que debe éste preceder a la obediencia al evangelio.

Bajo el sistema mosaico, una persona nacía físicamente en una relación de pacto con Jehová. Como resultado de ello, tuvieron que ser enseñados a conocer al Señor después de su nacimiento en esa relación de pacto.

Pero bajo la economía del Nuevo Testamento, es diferente. Este es uno de los mismos puntos de énfasis en la gran profecía de Jeremías 31:31- 34 El profeta declara: “…no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” versículo 34 ).

En esta época, se nos enseña antes de entrar en el nuevo pacto con Cristo. El cristianismo es una religión de enseñanza. Jesús anunció:

Y todos serán enseñados por Dios. Todo el que ha oído y aprendido del Padre, viene a mí “(Juan. 6:45).

Uno no aprende de errores y, al mismo tiempo cree a la verdad. Los maestros denominacionales han enseñado un evangelio pervertido (Gálatas 1:6-8), y muchos de ellos con sinceridad, aunque erróneamente, han llevado a creer que una falsa doctrina es el cristianismo genuino.

Hoy en día los hombres han transformado el propósito de lo que es la iglesia. La han cambiado en un centro de entretención girando todo para agradar a los presentes no considerando que la iglesia sea para adorar a Dios y no a nosotros mismos.

Es la sagrada responsabilidad de cada hijo de Dios de mostrar la diferencia entre la verdad y el error, para trazar la línea entre el cristianismo primitivo y el sectarismo moderno, y para llamar a otros a la Biblia.

IV.-Algunos no vienen a Jesús porque no están dispuestos a pagar el precio que requiere.

Si quieres seguir a Cristo, debes estar dispuesto a renunciar a todo lo que entra en conflicto con los requisitos del Cielo. Una persona debe estar dispuesto a negarse a sí mismo, tomar su cruz cada día, y seguir a su Señor (Lucas 9:23).

El Salvador instó a los hombres a contar el costo antes de asumir el papel de discipulado, y el que no está dispuesto a renunciar a todo obstáculo a la fe no puede ser un seguidor de Cristo (Lucas 14:25-35).

Un ejemplo trágico es el del joven rico. Él se consumía con el materialismo. Por tanto, cuando el Señor le pidió que vendiera sus pertenencias y luego seguirle, el joven tristemente se fue (Mateo 19:16-22). Él no estaba dispuesto a pagar el precio.

Para algunos abandonar lo mundano es una demanda demasiado grande  (2 Timoteo 4:10) para el discipulado. Otros no pueden permitirse el tiempo. Las excusas son muchas, el resultado es el mismo. Otras prioridades desplazan a Cristo.

V.-Algunos no vienen al Señor, porque temen el fracaso.         

Hemos oído esta excusa muchas veces: “Me gustaría llegar a ser cristiano. Pero sé que no podré resistir”. ¿No entendemos que el Cielo es comprensivo de la fragilidad humana? No ha Jesús prometido estar con nosotros “todos los días” (Mateo 28:20)?

Sí, vamos a cometer errores, y con frecuencia. Pero vamos a arrepentirnos de las cosas y aprender a crecer, a pesar de nuestros errores.

¿Qué pasa si uno razona: “No voy a casarme porque muchos matrimonios terminan en divorcio”? Seguramente eso sería algo erróneo pensar de esa manera. ¿Qué pasa si un agricultor argumentara: “No voy a plantar, ya que no hubo una mala cosecha en los años pasados”? Él pasaría hambre!

No teman al fracaso. Haz tu mejor esfuerzo para servir a  Dios. Y promete a ti mismo estar aprendiendo progresivamente y responder a la verdad.

VI.-Algunos no vienen a Cristo a causa de lo que ven en los cristianos profesos.

Escuche, nadie podrá excusarse por su propia desobediencia en el día del juicio, porque él fue influenciado por algún mal ejemplo. Cada persona es responsable de su propia obra. (2 Corintios 5:10).

Sea como fuere, es un hecho que no se puede negar, algunos de los propios del pueblo del Señor son sus peores enemigos. Con sus vidas vanas y miserables ahuyentan a muchos de la verdad, incluso antes de que tengan oportunidad de conocer el evangelio.

En algunos lugares, la moral de los miembros de la iglesia son muy inferiores a las de los falsos religiosos. Y en la mayoría de las áreas, la disciplina correctiva en la iglesia es una práctica totalmente desconocida. Ciertamente Jehová  nos hará rendir cuentas por esa negligencia deliberada.

Sí, hay muchas “excusas” por qué los hombres rechazan a Cristo, pero no hay razones válidas para no seguirlo a Él.

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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Un comentario to “¿Por qué la gente no quiere venir a Jesús?”

  1. Patricia Sepúlveda 19 octubre, 2014 at 9:45 #

    Doy gracias a Dios por guiar mis pasos hasta este sitio. Aquí, en especial en este artículo, he encontrado la respuesta a muchas de mis interrogantes con respecto a conocer a Cristo. En el punto VI se toca el punto que ha sido el principal obstáculo de obedecer el llamamiento que siente mi espíritu y que incluso he recibido en sueños. He visto durante mi vida, “incoherencias”, por llamarles de algún modo, en las distintas religiones que han minado mis ansias y que me hacen dudar de la veracidad de sus preceptos; sin embargo, así como un fracaso matrimonial no debe hacernos dudar del amor, falsos fieles no deben hacerme dudar de toda una congregación ni tampoco de la institución que los sustenta. Pido perdón por ese acolto de arrogancia y de intolerancia. Buscaba en la web la dirección de alguna capilla para acercarme a conocer y me encuentro con un resumen de mis propias interrogantes, reunida como en una maravillosa revelación. Hoy necesito de ustedes, siento el llamado y ya no buscaré más excusas para escucharlo y recibirlo. Tengo 3 hijos a los que deseo llevar conmigo y ofrecerles esta misma oportunidad. Espero abran los ojos del corazón y lo reciban como espero hacerlo yo. Gracias, de corazón

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