“La Verdad Sobre El Velo”

Para poder llegar a conclusiones bíblicas sobre cualquier tema, debemos entender los elementos del idioma, el significado de las palabras, el uso apropiado de las formas gramaticales y la idea esencial del contexto. Estas son las herramientas, por medio de las cuales las ideas y los conceptos son transmitidos.

Algunos han concluido que todas las mujeres cristianas deben usar “velo” cuando están participando en la adoración. Algunos limitan la necesidad de la cubierta a la asamblea, algunos abogan por su uso durante la acción de gracias durante una comida o cuando la madre está enseñando a los niños en casa. También hay muchas creencias divergentes en cuanto a lo que constituía la cubierta de I Corintios 11.

Una dificultad para comprender el tema citado es que no conocemos las costumbres de los tiempos del mundo antiguo, tan bien como nos gustaría. Antes se decía con toda certeza, que prácticamente en todo lugar en que vivieron los antiguos, las mujeres llevaban velos puestos en público. Todos los comentarios, uno tras otro, repiten esta aseveración, sin embargo esta es una cuestión en la que hay ahora hay genuino desacuerdo entre los especialistas del asunto

Hay indicios de que la mujer griega no estaba siempre obligada a llevar velo en público. En ciertos momentos de las procesiones festivas se describe a las mujeres en
detalle, y ninguna mención se hace de velos. Las emperatrices y las diosas son representadas sin velos.

I.- Una introducción al texto.

El texto que contiene la enseñanza bajo examen se encuentra en I Corintios 11: 3-16.
“Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles. Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello. Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.”

El tema que trata se aplica a la autoridad. Pablo enseña que, “La cabeza de todo varón es Cristo, y la cabeza de la mujer es el varón, y la cabeza de Cristo es Dios” (vs. 3).

La palabra “cabeza” significa, ya sea,“origen”, o “superioridad”; este último significado
encaja mejor que el otro, pues las Escrituras no enseñan en ningún otro lugar que Dios sea el origen de Cristo. Cristo, no obstante, es representado como subordinado a Dios, una subordinación que el asumió al convertirse en hombre. La mujer, de modo semejante tiene una función subordinada al hombre. Pablo estaba enseñando que Cristo está sobre el hombre, el hombre sobre la mujer, y Dios sobre todos. Dado que el cubrirse la cabeza es una
señal de subordinación, Pablo razonó que sería indecoroso que el hombre estuviera cubierto y que la mujer estuviera descubierta. Si la mujer aparecía descubierta, ella bien podía cortarse el cabello o raparse —lo cual en Corinto era una señal de deshonestidad.

Hubo una violación de la autoridad aplicada en la iglesia de Corinto. La violación se observa en los versos cuatro y cinco. Los varones cristianos que oraban o profetizaban con la cabeza cubierta, deshonraban su cabeza, Cristo. A la inversa, la mujer cristiana que oraban o profetizaba con la cabeza descubierta, deshonraba su cabeza, el varón.

Para impugnar y corregir esta irregularidad en Corinto, Pablo apela a varias fuentes de persuasión. La primera y principal es la Palabra de Dios (versículos 7-9, 11, 12).
“Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.”

“ Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón;
porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios. “

La posición de la mujer como subordinada, es parte del orden de la creación. El hombre es la imagen de Dios y refleja la gloria de éste; y el hombre, al igual que Dios, ejerce señorío. La mujer refleja la gloria del hombre, pues ella fue tomada del costado de éste y fue hecha para él. Esta última expresión significa que la mujer debía ser ayuda de él, no esclava de él ni posesión egoísta de él.

A continuación menciona la “naturaleza” y las prácticas pertinentes, prevaleciendo el que también fueron factores en la determinación de la procedencia o improcedencia de lo que estaba sucediendo en Corinto (versículos 14, 4, 5, 6, 13).

“La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?”

“Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra”

“Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza?”

II.- Una exposición del texto.

Consideremos que el núcleo de la enseñanza de Pablo se expone en el versículo tres, la autoridad. Los versos cuatro al dieciséis contienen una aplicación de la autoridad a las circunstancias particulares en Corinto.

La Biblia es explícita en su enseñanza sobre la autoridad (Génesis 3: 16, Efesios 5: 22 .).
“A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.”

“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor”

Las esposas deben ser respetuosas de esta sujeción y obedecer a sus maridos (I Pedro. 3: 1-6, Tito. 2: 5).

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,
considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza”

“…a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”

La verdad enunciada en el versículo tres, sin embargo, va más allá de los versículos mencionados, ya que señala el carácter universal de la autoridad. En otras palabras, Pablo no está simplemente discutiendo la autoridad del punto de vista del marido / mujer, sino como dice “la cabeza de la mujer es el hombre.”

No veo una partícula de evidencia contextual que nos lleve a afirmar que los hombres y las mujeres que se refiere el texto y que no se sujetaban a los principios de autoridad fueran en realidad marido y mujer.

Los argumentos de Pablo se refirieren al hombre y a la mujer y no al esposo o esposa. La mujer debe tener un comportamiento en la presencia del hombre, que refleje esta sujeción a la autoridad. Sin embargo, algunas mujeres de Corinto estaban deshonrando su cabeza, al varón (verso. 4).

“Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza.”

III.- Un examen de los versos cuatro al dieciséis .

¿Cuál era la cubierta? Hay dos cubiertas en discusión, la natural (el pelo, verso 15) y la artificial (verso. 6). La cubierta artificial era, obviamente, el velo Katakalupto (“cubierta”, verso 6) es, “para cubrir (kata, completamente)” (Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento). El katakalupto,o el kalumma entendido del texto cubría la cabeza y la cara (2 Corintios 3: 13, Éxodo. 34: 33, 35; Génesis. 38: 14-19).

“y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido.”

Cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía; y saliendo, decía a los hijos de Israel lo que le era mandado. Y al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con Dios”

“Entonces se quitó ella los vestidos de su viudez, y se cubrió con un velo, y se arrebozó, y se puso a la entrada de Enaim junto al camino de Timnat; porque veía que había crecido Sela, y ella no era dada a él por mujer. Y la vio Judá, y la tuvo por ramera, porque ella había cubierto su rostro…”

Los hombres en cuestión estaban haciendo lo que las mujeres deberían haber hecho, y las mujeres hacían lo que los hombres se suponía que debían hacer, con respecto a la cubierta (versículos 4, 5).

IV.- ¿Quien eran los hombres y mujeres de los versos cuatro y cinco y qué es exactamente lo que estaban haciendo?

Todo varón que ora o profetiza – Notemos la frase según el texto griego : “PAS ANER PROSEUCHOMENOS E PROFETEUON” = todo varón orando o profetizando. Las palabras “orando” y “profetizando” en el texto griego son participios adjetivales; es decir, son participios que describen al sujeto. Aquí Pablo no está hablando acerca de todo varón en el mundo, ni de todo varón en la iglesia, sino de todo varón que ora o profetiza. Todos éstos eran profetas. ¡De profetas Pablo habla en este versículo (como en el siguiente hablará de profetisas)!

El Profetizar nunca se presenta en la Biblia como enseñanza ordinaria y sin inspiración). Era uno de los nueve dones milagrosos (1 Corintios 12:4-11). Era para edificar y exhortar a individuos y a la iglesia en la asamblea (14:3-6,22; compárese Luc. 2:36-38). Ahora, ¿qué se puede decir del orar de esta frase? ¿Es por inspiración (como en 14:14-19), o es un acto ordinario, sin intervención del Espíritu Santo?

Estos hombres y mujeres ” oraban y profetizaban.” El profeta ( uno que profetiza) poseía un don milagroso, “… era un proclamador de un mensaje divino …” (Vine). La “oración” utilizada en relación con la “profecía” era una oración milagrosa, (I Corintios14: 14) y no una oración común.

En el Nuevo Testamento había profetas y profetisas (Joel 2:28,29; Hechos 2:16-18; 13:1; 15:32; 21:9). Estos actuaban de igual manera que los profetas y profetisas del Antiguo Testamento; es decir, profetizaban y oraban, a veces cantando. Las frases “orar o profetizar”, “orar y cantar”, “tener salmo” ( 1 Corintios 11:4,5; 14:1,15,26) son frases consecuentes con toda la enseñanza de la Biblia respecto a presentar mensajes divinos de parte de hombres y mujeres inspirados.

No hay profetas y profetisas hoy en día porque ya no hay dones espirituales. Los hermanos que abogan por el velo en la mujer, en países del occidente donde no es costumbre general que ella lo lleve, y que hacen del asunto ley universal de Dios para toda dispensación, tienen que insistir en que el “orar” de este versículo, y del 13, es oración no inspirada.

Debemos considerar el hecho de que las mujeres en este estudio estaban haciendo exactamente lo mismo que su contraparte masculina, los profetas. Por lo tanto, estas mujeres eran profetas o profetisas (Miriam fue la primera mujer en ser llamada una profetisa, Éxodo 15: 20).

– Pero toda mujer que ora o profetiza –
Es importante notar que esta frase, en el texto griego, ¡es idéntica a la del ver. 4! (con la excepción del género, pues el 4 habla del varón, y éste de la mujer). Aquí presento las dos frases en Griego lado a lado:

PAS ANER PROSEUCHOMENOS E PROFETEUON
PASA GUNE PROSEUCHOMENE E PROFETEUOUSA

Lo que todos aquellos varones hacían, ¡eso exactamente es lo que hacían todas aquellas mujeres! Esto es lo que provocó el problema en Corinto. La solución consistió en que, al orar y profetizar, esos varones (los profetas) no cubrieran la cabeza, y que esas mujeres (las profetisas) sí cubrieran la cabeza. Ya que ellas hacían exactamente lo que los hombres hacían, y eso en público, con llevar el velo siempre indicarían su sujeción al varón. Esas mujeres, por ser profetisas, tenían el mismo don de profecía que tenían esos hombres, y tal vez pensaban que podrían descubrir su cabeza al ejercer su don. Solamente de estas mujeres trata el texto.

¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? — Esta es la primera de dos razones: lo inapropiado de usar la profetisa su don sin estar cubierta con velo. La palabra griega aquí para decir “propio” es PREPON, nominativo, singular, neutro, participio. Se encuentra en Mat. 3:15 (conveniente); 1 Tim. 2:10 (corresponde); Hebreos 2:10; 7:26 (convenía). Los corintios bien podían determinar lo apropiado conveniente en este caso de la profetisa.

Así vemos que la costumbre era un factor grande en este asunto del velo en la profetisa. El vocablo griego para decir “sin cubrirse la cabeza” es AKATAKALUPTON, acusativo, singular, femenino. Es un adjetivo que aquí significa “sin velo”, o “no cubierta”. (Véase ver. 5, comentarios sobre esta palabra, que allí es dativo, singular, femenino). Pablo pregunta: “¿Conveniente es que (la) mujer sin velo ore a Dios ?” (Lacueva). Así se expresan las versiones ASV., Besson, H.A., N.C., etcétera. Otras dicen lo mismo, agregando en letra cursiva la frase “la cabeza”, pues estas dos palabras no son parte del texto griego (pero se implican).

El velo en Corinto, en el siglo primero, era un artículo de ropa de modestia y sujeción para la mujer en público. Pablo no estaba instigando una nueva práctica de llevar el velo por razones religiosas (es decir, el velo no sería ahora una prenda religiosa), sino abogaba para qué las profetisas no dejaran el acostumbrado artículo de ropa, el velo, para mostrar modestia y sujeción, al ejercer su don. Desde luego ninguna mujer en Corinto de aquel entonces dejaría el uso del velo en público sin parecer inmodesta e insubordinada. Pero el problema no estaba con las mujeres en general, sino con las mujeres en la iglesia que estaban haciendo lo que hacían los profetas; a saber, orar y profetizar.

El velo en el siglo primero, en aquel mundo gentil, no era artículo de ropa religiosa, sino el artículo de ropa acostumbrado que era usado por las mujeres modestas en público. Por medio de la Iglesia Católica Romana el velo llegó a ser un artículo para uso religioso, exactamente como algunas iglesias denominacionales cambian la costumbre de lavar pies, y de besar (el ósculo santo), a una ceremonia o acto religioso.

El orar de este versículo es el mismo que el de los ver. 4,5, nada más que aquí Pablo menciona solamente uno de los dos términos (orar y profetizar) porque le basta para presentar su caso. Los que abogan por el velo universalmente hoy en día siempre citan este versículo para su argumentación, porque no menciona el profetizar, cosa que no se puede explicar como no inspirada. Luego quieren dar a la palabra “orar” el sentido de oración no inspirada. Pero el orar de todo este contexto es el de oración inspirada.

¿Por qué no a otras mujeres y a las profetisas les era necesario llevar velo? El punto que estoy tratando de hacer ver es que la cubierta de I Corintios 11 sólo se aplicó a las profetisas en Corinto, y no a todas las mujeres . En ninguna parte de la Biblia en general se requiere que las mujeres deban llevar velo, ni siquiera en un texto que se ocupa de las funciones propias de los hombres y mujeres en la asamblea (I Timoteo 2: 8-15).

“Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda. Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad. La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.”

Incluso las profetisas antes de Corinto no estaban obligadas a llevar velo (I Samuel. 1: 10-15 y I Samuel 2: 1-10)

“Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza. Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.”

“Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová;
Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación. No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro. No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las acciones. Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los débiles se ciñeron de poder. Los saciados se alquilaron por pan, Y los hambrientos dejaron de tener hambre; Hasta la estéril ha dado a luz siete, Y la que tenía muchos hijos languidece. Jehová mata, y él da vida; El hace descender al Seol, y hace subir. Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece. El levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo. El guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza. Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová juzgará los confines de la tierra, Dará poder a su Rey, Y exaltará el poderío de su Ungido”

De hecho, las mujeres no solían ir con velo en otras partes de la Biblia (Génesis 24: 61-65).

“Entonces se levantó Rebeca y sus doncellas, y montaron en los camellos, y siguieron al hombre; y el criado tomó a Rebeca, y se fue. Y venía Isaac del pozo del Viviente-que-me-ve; porque él habitaba en el Neguev. Y había salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían. Rebeca también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del camello; porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el criado había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió.”

Además, el velo aparece incluso, en ocasiones, de haber tenido una connotación maligna (Génesis 38: 14-19).

Antes de I Corintios 11, no hay enseñanza similar en relación con el velo, ni siquiera en relación con las profetisas. Por lo tanto, considero que el velo en Corinto fue relativamente único y sólo entonces se aplicó a esta cierta clase de mujeres en una circunstancia particular.

Pablo aduce varios argumentos para establecer la conveniencia del velo en las circunstancias de I Corintios 11. Teniendo en cuenta el significado del velo en Corinto, Pablo apela al diseño básico del hombre y la mujer (versículos 7, 9).

“Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.”
“y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.”
Estas mujeres debían llevar velo debido a la sujeción que hasta los ángeles (mayor que el hombre) practican , también por el juicio humano, y los hechos en relación con la naturaleza misma (Versos 10, 13, 15).

Corinto es un buen ejemplo de cómo las prácticas actuales y peculiares de significados culturales pueden influir y regular determinadas aplicaciones de las verdades bíblicas. Teniendo en cuenta el significado del velo en la cultura en Corinto, estas mujeres debían usar velo y los hombres no debían cubrirse.

En conclusión, ya que el uso del velo no era práctica común antes del período de I Corintios 11, y en vista de la falta de enseñanzas específicas, en los textos que regulan la conducta de la mujer de manera general y en la adoración, la conclusión es que Pablo se dirige a un problema particular en Corinto.

El velo no tiene ningún significado para las personas de Occidente y nunca .lo ha tenido Los que actualmente defienden la enseñanza específica del velo hoy en día están usando un argumento anacrónico (una aplicación cronológica de las personas, eventos, objetos, o costumbres en forma incorrecta). Hoy no tenemos ni siquiera profetas y profetisas inspiradas a los que podría aplicarse esta enseñanza! (I Cor. 13: 8-10.).
“El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará”

Actualmente, las mujeres demuestran sometimiento a la autoridad del varón por un “espíritu afable y apacible” (I Pedro. 3: 4).
“sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.”

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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Un comentario to ““La Verdad Sobre El Velo””

  1. alexander de leon 9 diciembre, 2010 at 4:39 #

    hola hermanos y amigos mi nombre es alexander de leon agustin vivo en usa mississippi , y pido oracion por todo la familia de leon agustin y por mi esposa y mi hijo, hoy jueves 9 de diciembre presentare un mensaje sobre el velo , pero desde el punto espiritual , el velo de la iglesia ,el espiritu santo ,pero son muy buenos puntos q se empleo en su ensenanza , bueno saludos dios los bendiga.

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