“La Parábola del Sembrador y la Responsabilidad del Hombre”

Estamos inundados con la creencia religiosa y la enseñanza de que el hombre es pasivo en su salvación. ” Que la salvación del hombre es totalmente de Dios y de gracia hasta el punto que el hombre es un ser totalmente pasivo en su salvación”, El extremo contrario es que el hombre puede salvarse a sí mismo por las obras meritorias y recibir la gloria, esto también es totalmente falso (Efesios 2: 8-10.) Si bien la parábola del sembrador es un famoso texto de la Biblia , a menudo es mencionada incluso por aquellos que niegan la participación del hombre en su salvación, uno de los mensajes reales de la parábola parece ser totalmente olvidada: la responsabilidad del hombre. La parábola se registra en Mateo 13: 3-9, Marcos 4: 3-9, y Lucas 8: 4 – 8. Jesús la explica en Mateo 13: 18-23, Marcos 4: 14-20 y Lucas 8: 11-15. Daremos lectura a la presentada por Mateo:

“Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga. “(Mateo 13: 1-9)

La parábola del sembrador es un de las siete parábolas encontradas en el libro de Mateo capítulo 13 llamado el capítulo del reino. Jesús usa la parábola del sembrador para enseñar e ilustrar su reino.
El sembrador es una de las partes importantes de la parábola. Es el que siembra la semilla. La semilla sembrada es la palabra de Dios ( Lucas 8:11) .” La semilla es la palabra de Dios. “

La semilla o la palabra contiene el germen de la vida espiritual y es necesaria para la extensión del reino (Mateo 13: 3-9). Los lugares donde cayeron las semillas sembradas es un elemento relevante de la enseñanza . Hay cuatro lugares donde cayó la semilla o tipos de suelo: junto al camino, en pedregales, entre espinos, y en buena tierra. Jesús añade el resultado que tiene relación con cada tipo de suelo, otro componente importante.

La enseñanza de la parábola del sembrador no está en el sembrador. La fuerza de Jesús está en el tipo de suelo. La parábola se explica (Mateo 13: 18-23). Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:
Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

Jesús explicó que los cuatro tipos de suelo representan cuatro oidores o corazones. Uno permite que el demonio arrebate la palabra ( los junto al camino, versículo 19), otra permite que la tribulación afecte el crecimiento (suelo pedregoso, versículo 20), otro permite que las preocupaciones, las riquezas y los placeres conviertan la palabra en infructuosa ( suelo espinoso, versículo 22), y el cuarto acepta y guarda la palabra, produciendo una gran medida de frutos (buena tierra , versículo 23).

Por lo tanto, la idea central de la parábola de Jesús es la enseñanza de la responsabilidad del oyente de la palabra de tener su corazón preparado para recibir la palabra (los tipos de suelo son preexistentes a la siembra de la semilla), y para producir constantemente frutos. Cada persona es responsable de cómo escucha y recibe (Mateo 13: 9).

.
Permítaseme decir que Dios provee lo espiritual “la semilla de la vida” (la palabra, Lucas 8: 11), pero el hombre mismo determina el éxito de la “palabra del reino” (Mateo 13: 19). La enseñanza de la operación irresistible, directa del Espíritu Santo aparte de la palabra y la nula responsabilidad del hombre es falsa . Jesús presenta cuatro tipos de oyentes:

Los oyentes al lado del camino (Mateo 13: 4, 19); los oyentes del terreno pedregoso (Mateo 13: 5, 6, 20, 21); los oyentes del terreno espinoso (Mateo 13: 7, 22), y los oyentes de la buena tierra (Mateo 13, 8, 23). Una verdad básica que a menudo es pasada por alto en la parábola es el hecho que los tipos de suelos existían antes que fuera sembrada la semilla o la palabra . Por lo tanto, el hombre es responsable de su propio corazón y Dios no va a negar el libre albedrío del hombre de modificar arbitrariamente el corazón del hombre.

Es muy importante notar el papel de la semilla del reino, que es la palabra de Dios. Al igual que en el reino vegetal, no hay vida que pueda existir sin la semilla, por lo que en el reino espiritual es la palabra de Dios indispensable para el inicio y el mantenimiento de la vida espiritual (Santiago 1: 18-25).
“El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.”

En el caso del oyente junto al camino, el diablo “quita la palabra de su corazón, para que no crea y se salve” (Lucas 8: 12, Romanos 10: 17).

“Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. “

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. “

Sin embargo, la obra del diablo tampoco es irresistible y aparte de la voluntad del hombre ( Santiago 4: 7). “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”. Consideremos ahora la responsabilidad del hombre como se ve en el caso de los cuatro tipos de suelo o corazones:

En el caso del oyente junto al camino ( terreno muy transitado), vemos que el hombre es responsable del acto inicial de oír con fe la palabra (Mateo 13: 19). Lo que el hombre oye también debe ser la verdad, no una mezcla de verdad y error ( I Pedro. 2: 1, 2). Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación “
Los falsos maestros intentan despojar al hombre del derecho de oír para que se produzca la fe, afirmando que la fe misma es alimentada directamente por Dios, sin la participación del hombre. La parábola del sembrador rechaza este tipo de enseñanza y la expone como falsa. El hombre también tiene la capacidad para la comprensión de la palabra y no permitir que el diablo “arrebate la palabra” (Mateo 13: 19; Lucas 8: 12).

En el caso del oyente del terreno pedregoso, el hombre es responsable de no sólo recibir la palabra, sino también de recibirla con alegría (Mateo 13: 20) . El oyente del suelo pedregoso no tiene la profundidad para la recepción y también la resistencia para permanecer fiel (Mateo 13: 21). Dios tiene el poder de ” guardar a los cristianos de caída, pero el cristiano debe “mantenerse en el amor de Dios” (Judas 24, 21).” Dice: Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.”

Al oyente del terreno espinoso, la preocupación, el engaño de las riquezas y los placeres de esta vida fueron los instrumentos mediante los cuales ahogaron la palabra e impidieron que diera el fruto necesario (Mateo 13: 22). La Preocupación o la excesiva preocupación no debe ser parte de la vida del cristiano. Digo esto porque Dios ha provisto una salida, la oración (Filipenses 4: 6).

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias “. Los salvados deben reconocer las riquezas por lo que son, a menudo engañosas. Los que viven sólo para ser rico, son ellos los que se encuentran entre los más engañados (I Timoteo 6: 6-11).

Los placeres de esta vida han llevado a muchos por mal camino y han impedido que la palabra del reino prospere (Lucas. 8: 14). “ La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.” Leemos así en relación con Demas: “Porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido á Tesalónica ” (2 Timoteo 4: 10).

La fuerza de la parábola del sembrador no es tratar simplemente de enseñar estas verdades anteriores, sino mostrar el papel del hombre en estos asuntos. Dios no lo hace todo, la muerte de Jesús no ha hecho al hombre sin responsabilidad, y el Espíritu Santo no irresistiblemente y milagrosamente trabaja en el hombre.

Tanto en el caso de junto al camino, del oyente de los pedregales, y el oyentes del terreno espinoso, vemos el fracaso de ellos y el abandono de su responsabilidad. Todas las disposiciones de Dios y las oportunidades que hizo fue en vano porque estas personas no actuaron con responsabilidad. Sin embargo, en el caso del oyente de la buena tierra, vemos el éxito (Mateo 13: 8). Los oyentes de la tierra buena son aquellos que oyen, entienden y reciben con alegría la palabra. Son ellos los que se resisten a los esfuerzos del diablo que trata de evitar que la palabra produzca la fe y los frutos.

Estos tienen la suficiente profundidad de recepción que dura y que es capaz de soportar las preocupaciones, el engaño de las riquezas y los placeres de esta vida. Ellos, los oyentes de la buena tierra, dan frutos y producen “ciento , a sesenta, y a treinta por uno” (Mateo 13: 33).

De hecho, hay muchas lecciones y verdades establecidas en la parábola del sembrador. Jesús es el sembrador original y todos su seguidores son sembradores de la semilla del reino (Hechos 8: 4). La palabra de Dios es indispensable dado que, “la semilla es la palabra de Dios” (Lucas 8: 11). Esta semilla contiene el germen de la vida espiritual que es la esencial para la salvación. Por eso en todos los casos registrados de salvación en el libro de los Hechos , la palabra se enseñaba (Hechos 2: 14-47). La palabra se llama, “la palabra del reino” porque es la palabra que prepara y permite la entrada al reino de Dios (Colosenses 1: 13) dice: “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo “, sí, el Reino de Dios está en el mundo hoy en día.

La gente de la época de Jesús “fácilmente podían relacionar la enseñanza rica y espiritual de la parábola del sembrador. Sin embargo, la lección principal de la parábola del sembrador parece pasar desapercibido. Me refiero a la lección fundamental de la responsabilidad del hombre de oír la palabra y responder a ella.

Si Dios lo ha hecho todo hasta el punto que el hombre no tiene parte en su salvación, como algunos lo enseñan. La enseñanza de Agustín : “que sólo aquellos arbitrariamente predestinados antes de la fundación del mundo van a ser salvos “, libera al hombre de cualquier responsabilidad en su salvación. De acuerdo con esta doctrina, los así escogidos no tienen nada que hacer para obtener la salvación y no pueden perder su salvación. Esta doctrina se popularizó alrededor de doce siglos después por Juan Calvino y ahora se conoce como el calvinismo. No obstante, las Escrituras enseñan ” que la salvación puede perderse ( 2 Pedro 2: 20-22). Si Dios lo hace todo, hasta el punto de suministrar directamente la fe, entonces la parábola del sembrador no tendría sentido.

¿Cómo se podría comprender y apreciar la parábola del sembrador? La enseñanza esencial de la parábola es que el hombre de buen corazón es capaz de recibir con alegría la palabra y ejercer todas sus responsabilidades. La salvación del hombre es una alianza entre Dios y el hombre (Efesios 2:8-10. Esta es la lección básica que se encuentra en la parábola del sembrador. Por otra parte, Usted y yo nos encontramos en algún lugar de la parábola, ya sea como junto al camino, en pedregales, en terreno espinoso, o el oyente de la buena tierra. La pregunta es, ¿Qué grupo lo representa a usted y ¿cómo está haciendo uso de sus responsabilidades en relación a la palabra de Dios?

la Parábola del Sembrador demuestra claramente que los de la parábola no se salvaron y que fue por su propia culpa. La palabra estaba disponible para ellos, pero éstos no hicieron uso de su propia responsabilidad en cuanto a la palabra. No hay un indicio de que no podrían haberse salvado si lo hubieran realmente deseado.

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

Subscribe

Subscribe to our e-mail newsletter to receive updates.

Sin comentarios aún.

Dejar tu comentario

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD