“La Cuestión Del Velo,El Lavamiento De Los Pies Y El Ósculo Santo”

El propósito de la interpretación bíblica es dejar claro el sentido y mensaje de la revelación de Dios ¿Cómo interpretamos la Biblia? Una de las cosas que debemos tener en mente es el factor lugar donde se desarrollan los eventos, comprender su vida cotidiana y observar minuciosamente sus costumbres y modo de vivir. Teniendo en cuenta estas afirmaciones consideraré los puntos enunciados en el título de este estudio. Comenzaré con la cuestión del velo.

Algunos han concluido que Dios quiere que las mujeres usen velos cuando adoran en la presencia de los hombres. Ellos creen que esta conclusión es justificada por la enseñanza de 1 Corintios 11:2-16. Sin embargo, el uso de un velo en Corinto tenía un significado en la cultura greco-romana que no lo tiene en nuestra cultura. Este fue un fenómeno cultural (“Juzgad vosotros mismos”—versículo 13). Para ellos, el velo simbolizaba la sumisión de la mujer a la autoridad del hombre (versículo 10). La eliminación del velo simbolizaba el rechazo de la mujer en cuanto a la autoridad del hombre, y era equivalente a la práctica vergonzosa de raparse la cabeza—un acto realizado por las mujeres de mala reputación (versículos 5,6). Ya que el simbolismo del velo en la cultura en Corinto estaba en armonía con el principio permanente de la sumisión al liderazgo del varón, las cristianas en Corinto fueron amonestadas a ajustarse a la práctica cultural.

La aplicación de este requerimiento es que los cristianos, quienes se encuentran en diferentes culturas en las cuales un símbolo cultural se ciñe a un principio bíblico, deben ajustarse a esa conveniencia cultural. El velo en la cabeza no tiene tal significado en nuestra cultura, y variaba en todo el mundo

(Génesis 24:65; 38:14,15; Cantares 4:3; 6:7).

“porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el criado había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió”

“Entonces se quitó ella los vestidos de su viudez, y se cubrió con un velo, y se arrebozó, y se puso a la entrada de Enaim junto al camino de Timnat; porque veía que había crecido Sela, y ella no era dada a él por mujer”

“Tus labios como hilo de grana,
Y tu habla hermosa;
Tus mejillas, como cachos de granada detrás de tu velo”

Si Pablo hubiera querido decir que las mujeres cristianas debían usar velos en todas las culturas y en todos los tiempos, entonces tendríamos que concluir algunas cosas: se debería usar velos fuera del edificio de adoración; y las que rechazan hacerlo deben ser instadas a raparse sus cabezas.

(Para profundizar en el tema usted puede leer “La Verdad Sobre El Velo” que se encuentra en esta página Web)

Otra área de confusión es el “ósculo [beso] santo”. Pablo y Pedro instaron a los cristianos del primer siglo a saludarse los unos a los otros con un beso santo (Romanos 16:16; 1 Corintios 16:20; 2 Corintios 13:12; 1 Tesalonicenses 5:26; 1 Pedro 5:14). ¿Tenía este requerimiento la intención de permanecer en el futuro del cristianismo? ¿Quiere Dios que los cristianos de hoy practiquen un “beso santo”, así como desea que practiquen el bautismo, la oración y la Cena del Señor?

El beso como un saludo es anterior al cristianismo (1 Samuel 20:41; 2 Samuel 20:9; Mateo 26:49; Lucas 7:45; Hechos 20:37). Pablo no estaba mandando a que los cristianos comenzaran a darse un beso como una forma de saludo. ¡Ellos ya lo estaban haciendo! En cambio, Pablo estaba aplicando principios cristianos a la práctica existente y generalizada de saludarse con un beso al amonestarles que practicaran este saludo santamente. En vez de imponer el beso, él estaba requiriendo besar santamente. Estaba diciendo a los cristianos que hagan de su saludo con un beso una actividad santa—apartada o en armonía con la vida cristiana adecuada. Les estaba instruyendo, “Ya que se besan, cuando lo hagan, háganlo con santidad—salúdense con beso santo”.

Una tercera práctica que requiere clarificación para entender su aplicación adecuada es el lavamiento de pies. Jesús literalmente asombró e impactó a los discípulos cuando insistió en lavarles los pies (Juan 13:1-20). Es casi sorprendente encontrar grupos religiosos en la actualidad que crean que Jesús estaba instituyendo una práctica permanente—un acto de adoración que debe observarse ritualmente en el cristianismo.

En realidad, el lavamiento de pies en la Palestina del primer siglo era un servicio cultural común que era necesario debido a las condiciones secas y polvorientas de las calles y del calzado diario ( sandalias—Génesis 18:4; 19:2; 24:32; 43:24; Jueces 19:21; 1 Timoteo 5:10). En un escenario típico del Medio Oriente, se extendían varias cortesías sociales a las visitas. Estas expresiones de hospitalidad incluían un beso de bienvenida, el ungimiento, y el cuidado de los animales de la visita, además de proveer comida y refugio (Génesis 18:4,5; 24:32; Jueces 19:21; Rut 3:3; 2 Samuel 12:20; Salmos 23:5; Eclesiastés 9:8; Daniel 10:3; Mateo 6:17; Lucas 7:44-46). La cultura occidental comúnmente tiene una lista de servicios completamente diferente, la cual incluye colgar el abrigo de una visita, ofrecerle algo de tomar y pedirle que se siente.

En una cultura donde había abundancia de siervos en una familia, la tarea de lavar los pies de una visita normalmente era realizada por el siervo del anfitrión. Este hecho es lo que hizo la acción de Jesús tan humillante para los discípulos. Ellos estaban indignados que Jesús se humillara para realizar esta labor vergonzosa.

Ya que los discípulos de Jesús ya estaban practicando el lavamiento de pies, Jesús estaba simplemente usando la costumbre cultural para enseñar un principio espiritual. Esa es la razón por la cual prologó Su acción señalando que ellos no comprenderían el significado de lo que iba a hacer (Juan 13:7). Por eso, cuando terminó, preguntó, “¿Sabéis lo que os he hecho?” (verso 12). Obviamente, ¡ellos sabían que Él les había lavado los pies! Si Él simplemente les estaba instando a continuar esta práctica común, ellos hubieran entendido Su mandamiento instantáneamente. Pero ese no era el punto que Jesús quería que entendieran. Él les estaba enseñando la auto-humillación y el perdón. Nosotros también debemos ser lo suficientemente humildes para corregir nuestros errores y recibir el perdón que Jesús ofrece. Debemos estar dispuestos a tratar a otros mejor que a nosotros mismos al servirles y proveer la satisfacción de sus necesidades. Sería algo muy sencillo si pudiéramos cumplir este edicto al lavar ritualmente los pies de los demás. No obstante, Jesús estaba expresando el hecho que la humildad y la actitud modesta y servicial que quiere que mostremos requiere mucha más dedicación diligente y consistente en nuestro comportamiento diario.

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

Subscribe

Subscribe to our e-mail newsletter to receive updates.

Sin comentarios aún.

Dejar tu comentario

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD