“La Crucifixión de Cristo”

La crucifixión de Jesús ha tocado los corazones y las vidas de millones, como ningún otro evento “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. (2 Cor. 5: 14, 15).

Jesús enseñó, “este es mi mandamiento, que os améis unos a otros , como yo os he amado. “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. “(Juan 15: 12, 13).

Hubo una gran injusticia y desigualdad en la crucifixión de Jesús. El mundo no ha visto nunca un caso tan grande de injusticia total y vergonzoso error judicial como se tuvo lugar en la crucifixión de Jesús. En primer lugar, Jesús era sin pecado “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4: 15).

Jesús desafió a los judíos para encontrar faltas verdaderas en él, pero no lo consiguieron “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?…”(Juan 8: 46). El apóstol Pablo escribió por lo tanto, “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. ” (2 Corintios 5: 21).

La crucifixión muestra como ningún otro evento en la historia la profundidad del prejuicio, la moral y la corrupción política y el abandono espiritual en que el hombre es capaz de caer. Los juicios de Jesús ante Anás y Caifás han quedado en la historia como los más flagrante abuso de poder civil conocido por el hombre (Juan 18, Mateo 26). Estos juicios fueron ilegales y en violación con el protocolo judío y romano.

Nunca un hombre (especialmente considerando que el hombre era el Hijo de Dios) ha sido sometido a tal evidente desprecio por el derecho, como Jesús lo fue antes el Sanedrín, Pilato y Herodes. “Cuando era de día, se juntaron los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, y le trajeron al concilio, diciendo: ¿Eres tú el Cristo? Dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis; y también si os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis. Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios. Dijeron todos: ¿Luego eres tú el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que lo soy. Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio necesitamos? porque nosotros mismos lo hemos oído de su boca. (Lucas. 22: 66 – 71).

“Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador.” (Mateo 27: 1- 2).

“ Levantándose entonces toda la muchedumbre de ellos, llevaron a Jesús a Pilato. Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey. Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices. Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre. Pero ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí. Entonces Pilato, oyendo decir, Galilea, preguntó si el hombre era galileo. Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que en aquellos días también estaba en Jerusalén. Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque hacía tiempo que deseaba verle; porque había oído muchas cosas acerca de él, y esperaba verle hacer alguna señal. Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió. Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con gran vehemencia. Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y volvió a enviarle a Pilato.” (Lucas. 23: 1 – 11).

Jesús repetidamente fue declarado inocente por los romanos, sin embargo, los judíos fueron insaciables en su ansia de sangre. “Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él. Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto. Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.” (Mateo 27: 19 – 26).

Continuaron gritando : “Sea crucificado” . “Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los principales sacerdotes prevalecieron. Entonces Pilato sentenció que se hiciese lo que ellos pedían; y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.” (Mateo 27: 23, 24). Exigieron la liberación de un conocido criminal y pidieron la muerte del cordero de Dios (Mateo 27: 15 – 26).

En una increíble presentación de descarado menosprecio por la vida , buscaron falsos testigos para acusarlo falsamente y que testificaran contra Jesús

“ Y los principales sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; pero no lo hallaban. Porque muchos decían falso testimonio contra él, mas sus testimonios no concordaban. Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo: Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo hecho a mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano. Pero ni aun así concordaban en el testimonio. Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?” (Marcos 14: 55-60).

Ni siquiera la intervención divina hubiera acabado con la rabia ciega que estas personas religiosas indignadas instadas por sus líderes religiosos tenían contra Jesús. “Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja. Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? En aquella hora dijo Jesús a la gente: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron. (Mateo 26: 51 – 54).

La Crucifixión era sinónimo de vergüenza y agonía indescriptible. “ Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).” Pablo escribió en ( Gálatas 3: 13) .

La Crucifixión era considerada la más vergonzosa y ignominiosa pena de muerte que fue practicada entre los Romanos “escribió Albert Barnes,”Fue el medio por el cual los ladrones y los seres más desgraciados fueron llevados a la muerte”(Barnes en el Nuevo Testamento, volumen . 1, página 309). Cristo fue severamente golpeado con varas y azotado con un látigo con varias tiras de cuero con piezas de metal en las puntas. Cada latigazo era administrado sobre la espalda de tal forma que se iba rasgando la piel y la carne. A menudo los músculos de la espalda eran tan brutalmente trizados (deshilados) que el esqueleto aparecía a la vista. Las personas morían frecuentemente sólo por este castigo.

La tortura de la crucifixión de Cristo fue extrema. Sus brazos fueron extendidos y se pusieron clavos en sus manos sobre una viga atravesada que se levantaba en el lugar. Esto dislocó los músculos. Los clavos en las manos rompieron el nervio medio que resultó en un ardiente dolor y una parálisis en la mano. Para respirar, Él tuvo que presionar los clavos de los pies, raspando su abierta espalda en la madera. El cuerpo gradualmente fue perdiendo sangre haciendo que el corazón latiera cada vez más rápido, hubo deshidratación y la respiración llegó a ser más difícil e intensa, añadiendo a la agonía.

La pérdida de sangre produce extrema sed, pues el cuerpo demanda agua para reponer la sangre perdida. Él dijo: “tengo sed” (Juan 19:28). El corazón palpita tan fuerte tratando de compensar la pérdida de oxígeno (debido a la falta de sangre) en el cuerpo, que eventualmente se rompe. En este momento la cavidad del pecho se llena con fluido. Después que Él murió, un soldado metió una lanza en su costado y brotó sangre y agua significando que el corazón había parado de latir y la sangre se estaba depositando en la cavidad del pecho. Jesús estaba muerto. Juan 19:34-35

Además del dolor casi sin precedentes sufrido por Jesús, hubo la agonía y el agotamiento emocional previo a la crucifixión. Algo de la agonía emocional se ve cuando Jesús oró en el jardín de Getsemaní , “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. ” (Lucas 22: 44).

Jesús sabía el gran desafío de la Cruz (Mateo 26: 54). “¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras,de que es necesario que así se haga?”

También estaba consciente de cuánto dependía la muerte en la Cruz . “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” (1 Pedro 2: 24). Por lo tanto, Jesús se convirtió en el cordero de expiación por los pecados del mundo (Levíticos 16.).

Hubo muchas fuerzas que intervinieron en la muerte de Jesús. Una, por supuesto, fue la Providencia, Dios “a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; …, Pedro expresó esto en (Hechos 2: 23). Sin embargo, este determinado consejo de Dios, no exime los judíos y los romanos de su culpabilidad.

La ignorancia de la gente llevó a la crucifixión de Jesús. Pedro dijo, “…Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. ” (Hechos 3: 17). La ignorancia, sin embargo, no fue excusable (Hechos 3:19) “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,” “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” (Hechos 17:30-31)

También, la envidia religiosa jugó un papel importante. Se dijo de Pilato, “porque sabía que por envidia le habían entregado ” (Mateo 27: 18).

La Codicia fue otra causa motivadora. Judas fue codicioso y aceptó dinero Por treinta monedas de plata traicionó a Jesús “Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle (Mateo 26: 14 – 16).

Pero también estuvo el hecho de que Jesús expusiera la hipocresía de los líderes religiosos de su día y ellos le odiaban

“Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros. ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor. ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él; y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita; y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas. Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres! ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar. De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor. (Mateo 23).

En lugar de poner fin al “Cristianismo”, la crucifixión de Jesús se convirtió en el impulso para difundirla. La Muerte de Jesús se convirtió también en el mensaje del Evangelio; “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios” y como añadio Pablo “pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.”(1Corintios 1: 23, 18).

La predicación de la Cruz, sin embargo, implica más que solo la muerte de Jesús ( I Cor. 2: 1 – 5, Comparar con Hechos 18: 1 – 8) “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” (1Cor. 2:1-5)

” Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ello , y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas. Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos. Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo. Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles. Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga. Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados. Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra a de Dios… habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto.” ( Hechos 18:1-8)

La eficacia de la muerte de Jesús es vista en declaraciones que las Escrituras señalan , Una hecha por el mismo Jesús: “porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados ” (Mateo 26: 28) y el apóstol Pedro en Jerusalén, explicando el alcance de la muerte de Cristo

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. (Hechos 2: 38). El escritor de los Hebreos señaló:

“y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. ” (Hebreos 9: 12)

La crucifixión de Cristo ha servido como atracción y motivación para que innumerables personas vengan al Cordero de Dios y transformen sus vidas en instrumentos para la gloria a Dios Como hemos visto, la crucifixión de Jesús ha dado forma a los eventos de la historia y del mundo y continúa ofreciendo tantas esperanzas a la humanidad. Él sufrió y murió por nuestros pecados

“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;” (1 Corintios 15:3)

” Él se dio por nuestros pecados “el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,” (Gálatas 1:4)

Puedan los pensamientos de la pasión de Cristo recordarnos a nosotros nuestra condición pecaminosa que tenemos ante los ojos de Dios y la gran necesidad de ser redimidos por su sangre . Que nos haga recordar el inmenso amor que tuvo Dios para con nosotros.

“ Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” ( Juan 3:16).

Y el verdadero amor que Jesús nos demostró . “ En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1Juan 3:16) y como Pablo señaló:

“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” (Efesios 5:2)

Termino expresando las intensas palabras de Pablo a los Cristianos en Filipo a quienes anima para que consideren la obra de Cristo.

“ Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2:5-11)

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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