“La Caída de Eva”

 

Estudiar a la primera pareja, los progenitores de todos los hombres, es un estudio lleno de información. Primero, la Biblia  presenta a Adán y Eva como la cabeza de la raza humana (I Corintios 15: 45, 47-49). La ciencia ha confirmado que todos los hombres vienen de un origen común. En este estudio, nos centraremos en la caída de la primera pareja. Como resultado de la caída de Eva, toda la humanidad se vio afectada. No quiero decir que el pecado de Adán y Eva fue imputado  literalmente y trasladado arbitrariamente a la raza humana, sino que los efectos del pecado de Eva continúan hoy en día (Génesis 3: 16-19). La desobediencia de Adán preparó el terreno y dio un impulso a muchos a hacer lo mismo (Romanos. 5: 18, 19). También hay un resultado positivo en la caída de Eva, ya que junto con la caída y sus consecuencias, vino  el anuncio de Jesús y de su victoria (Génesis 3: 15). Comencemos a analizar este tema.


Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?  Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.  Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;  sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.  Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.“(Génesis 3:1-6).

Examinando la caída de Eva encontramos seis detalles por los cuales podemos entender  sobre esta situación que tuvo que enfrentar Eva.

Eva escuchó. Es evidente por el texto que Eva escuchó  lo que el diablo le dijo poniendo. Antes de que ocurriera la caída, hubo atención cuidadosa en primer lugar y oído a la apelación del diablo. En efecto, el diablo es “astuto” y persuasivo” (versículo 1). El diablo trató de convencerla por el arte del discurso y notamos específicamente que el hecho ocurre cuando Eva está sola sin la protección de su marido y cerca del árbol. Es más fácil engañar a uno que a dos. Los falsos maestros, servidores del diablo, recurren a “palabras y lisonjas” para engañar ” los corazones de los ingenuos” (Romanos 16: 18, véase el versículo 17). El diablo distorsiona  las palabras de Dios a Eva y le asigna malas intenciones a Dios mismo (Génesis 3: 4, 5).Satanás quería que Eva pensara que el mandamiento de Dios era irrazonable e injusto. Coloca una semilla de duda en su corazón. Satanás dice claramente a Eva que Dios es un mentiroso, que no se puede confiar en Su palabra. La mejor manera de hacer que la gente se rebele contra la palabra de Dios es primero llevarlos a no creer en ella, y luego llevarlos a creer que esa palabra es falsa  La manera de evitar la tentación es ni siquiera escuchar al diablo. Eva escuchó y fue llevada por el mal camino.  y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.” (I Timoteo  2:14).

Eva miró. Se nos dice: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos …” (Génesis 3: 6). Cuando Satanás le dijo a Eva que Dios había mentido, que ella no moriría, estaba claramente contradiciendo lo que Dios había dicho. En el momento en que Satanás llamó a Dios un mentiroso, Eva debió haberle reprendido con un “apártate de aquí, Satanás.” Pero, en vez de eso ella se entregó a sí misma a una posición de independencia, una posición de autonomía de Dios y Su palabra. Ella decidió examinar lo que Dios había dicho y lo que Satanás había dicho y luego tomar una decisión. Eva tomó la palabra de Dios y la palabra de Satanás y las colocó en el mismo nivel. Ella creyó que debía ser la autoridad última y juzgar entre ellas. Cuanto más sentidos los  sometemos a Satanás,  mayor dominio el diablo tendrá sobre nosotros.  El Adulterio físico suele ir precedido de “la mirada” (Mateo 5: 28). Una vez más, Eva miró y quedó enganchada.

Eva deseó. La respuesta  de Eva a las palabras suaves del diablo fue: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría….” (Génesis 3: 6). Con el deseo que despertó el tentador ahora tiene  toda su atención. Esto nos recuerda las palabras poderosas de Santiago:

Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;  sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte“(Santiago 1:13-15).

El cebo se ha presentado y aceptado y ahora el gancho se establece. Eva se separó de  Dios y de su seguridad y protección. Por supuesto, el pecado es tentador (Hebreos. 11: 25). Se observará que Adán y Eva fueron creados como agentes morales libres. Dios  permitió  la presencia de la tentación, pero tenían la fuerza  para resistir la tentación. Ella  falló y  hoy  se sigue sufriendo a causa de su pecado. Cuando las personas sienten la tentación, por lo general no piensan en el precio que se paga por un momento de placer. Desde luego, no se piensa cómo otros sufren a menudo por su pecado.

Eva pecó. No hay palabras condenatorias mayores que podemos encontrar que estas: “… y tomó de su fruto, y comió ….” (Génesis 3: 6). En todos los tratos de Dios con el hombre, comenzando con Adán y Eva, Dios ha dado sus leyes. Estas leyes han sido razonables y han sido para el bien propio del hombre y su felicidad. El pecado es quebrantar o no guardar la ley de Dios (I Juan 3: 4). Dios le dijo a Adán y Eva que no comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal (Génesis 2:17).  De la misma manera, cuando el hombre de hoy va en contra de la ley de Dios y sus mandamientos, el hombre peca. El pecado separa al hombre y Dios (Isaías 59: 1, 2). El pecado causa la muerte espiritual y Eva murió espiritualmente “porque el día que de él comieres ciertamente morirás” (Gen. 2, 17).  El Señor fue claro y generoso con el hombre, le transmitió su palabra en la cual debían basar su confianza y vida. Al centrarnos en el relato de Génesis, podemos observar que la finalidad del diablo era poner en duda la palabra del Señor, producir la incredulidad y desconfianza, no solo de esta sino también del carácter de Dios. En el caso de Jesús y usando las mismas Escrituras, cita de ellas tratando de convencer a Cristo 

No sólo Eva pecó, sino que no estuvo satisfecha hasta que hubo tentado a Adán a pecar también. Leemos: “y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Génesis 3: 6). Eva fue engañada, pero Adán no lo fue. Sin embargo, él también pecó (I Timoteo 2:14). El pecado y los pecadores siempre quieren compañía. “A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan”(I Pedro 4: 4).

Eva se escondió. Tras el pecado flagrante y deliberado de Eva, leemos lo siguiente:

Y oyeron la voz de Jehová Dios que paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto” (Génesis 3: 8 ).

Adán y Eva sabían que habían quebrantado la ley de Dios. Muchos hoy en día también saben que están viviendo fuera del camino de Dios. La reacción de culpa por parte de los pecadores, hoy sigue siendo muy común. Adán y Eva pensaron que podían esconderse de Dios. Sin embargo, hoy en día multitudes intentan esconderse de Dios. Lo hacen de muchas maneras. Algunos se ahogan en alcohol, algunos recurren a las drogas, y algunos entran en un estado de  negación de Dios.

Eva culpó a otro. Típico de los pecadores impenitentes, Eva culpó a otro por su pecado. “Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí” (Génesis 3: 13). Sí, el diablo engañó a Eva, pero ella participó en el asunto. Las Escrituras enseñan: “Someteos, pues, a Dios resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Santiago 4: 7). Eva no se sometió a Dios y ella tampoco resistió  al diablo. Sin embargo, ella aceptó la responsabilidad por su pecado.

En la caída de Eva, vemos que el diablo desplegó toda su habilidad como tentador.  Al igual que en el caso de la tentación de Jesús, quiso tener éxito, especialmente en vista de todo lo que estaba en juego, desplegando sus mismas artimañas;  los deseos de la carne (ella vio que era bueno para comer), la concupiscencia de los ojos (agradable a los ojos) y la vanagloria o soberbia de la vida (la sabiduría; Génesis 3: 6). El apóstol Juan escribió :

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (I Juan 2:16).

El diablo tienta todavía exactamente de la misma manera y por las mismas vías. El precio pagado por Adán y Eva no valía la pena. Ellos fueron expulsados ​​del paraíso que Dios había creado para ellos y  nunca más disfrutaron de la presencia de Dios como la habían disfrutado antes (Génesis 3: 24). Además de la muerte espiritual inmediata o separación de Dios, dejaron de tener acceso al árbol de la vida y por lo tanto más tarde murieron físicamente (Génesis 5: 5). El pecado hoy en día sigue causando la muerte espiritual. “Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Santiago 1: 15).

En conclusión, tenemos que aprender  de la caída de Eva, para que podamos evitar una caída similar. Recuerde de Eva, ella  escuchó, miró, deseó, trató de ocultar el pecado, y culpó a otro. A la inversa, Jesús venció la tentación de Satanás (Mateo 4: 1-11). Las consecuencias de la victoria triunfal de Jesús son mayores que el impulso negativo del pecado de Eva (Romanos  5:18-19). Al centrarse en cómo Jesús venció, nosotros también podemos con más éxito resistir al diablo.  Debemos siempre tener presente la exhortación de Pablo a los Corintios y estar alerta: “Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.”


About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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