“La Apostasía – Un Peligro Siempre Presente”

La noción sectaria que es imposible que un hijo de Dios se vuelva  al pecado, a fin de que se pierda eternamente es aceptada ampliamente por una gran cantidad de personas sinceras. Pero la idea es una falacia. Se fue desarrollando por primera vez en el Jardín del Edén por Satanás, quien le mintió a Eva diciéndole que la desobediencia a Dios, no daría lugar a la muerte (Génesis 3:4; Juan 8:44). La historia humana ha demostrado las consecuencias devastadoras de la creencia de este error. En edades más avanzadas, el dogma de la imposibilidad de la apostasía fue popularizado por Juan Calvino (1509-1564).  Sin embargo, esta posición no tiene  apoyo bíblico.

Que la apostasía de la fe verdadera es posible se puede demostrar de varias maneras.

(1) Un discípulo puede apartarse de la verdad. Simón, un hechicero de Samaria, había oído el evangelio de Cristo, creyó, y se bautizó, al igual que otros en esa región, “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.  También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.” (Hechos 8:12-13).

Cuando  observó que los apóstoles tenían la capacidad de conferir dones milagrosos, estaba intrigado por la posibilidad de poseer este poder para sí mismo, y así trató de sobornar a los apóstoles para que le otorgaran el don a él. Fue serio  el error en esta materia, tanto en la disposición, “No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.” (v. 21) como en el acto en sí mismo. En consecuencia, Pedro reprendió severamente a  este discípulo rebelde, advirtiéndole que podía “morir” (v. 20) Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.” “, que es el equivalente a  perderse ( Lucas 13:3). El apóstol Pedro instó a Simón a orar para que pudiera obtener el perdón (v. 22) “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón.

(2) Las Escrituras indican que una congregación del pueblo de Dios puede caer  de la fe. En su tercer viaje misionero, Pablo llegó a la ciudad de Efeso (52 D.C.). Allí enseñó el evangelio y bautizó una docena de hombres. Los miembros de esa congregación fueron salvado por la gracia mediante la fe cuando se bautizaron en Cristo ( Efesios 2:8-9; Efesios 5:25-26, Hechos 19:5). Pablo trabajó en esta gran ciudad unos tres años, y la iglesia prosperó.

“Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.  Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.  Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús (Hechos 19:8-10;)

“Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno”( Hechos 20:31).

Unas cuatro décadas más tarde, la escena era muy diferente. En la isla de Patmos ( 96 D.C.), el Señor Jesucristo, a través del apóstol Juan, envió una serie de cartas a siete iglesias en Asia, una fue para la iglesia de Efeso (Apocalipsis 2:1-7).

Cristo  presentó esta acusación: “Has dejado tu primer amor” (v. 4). “El primer amor” parece ser una alusión al amor apasionado por el Salvador que estos hermanos habían tenido al comienzo de su vida cristiana.  El Señor les advirtió que a menos que ellos se arrepintieran y regresaran a sus “primeras obras”, es decir, a los  primeros días de su discipulado  su “candelero” sería quitado.

El candelero representa la iglesia en sí misma. (Apocalipsis 1:20), esto era el equivalente de una amenaza de desheredación. Una iglesia puede apartarse de la fe.

(3) Un conglomerado de iglesias, puede desviarse de la verdad. En su segunda epístola a la iglesia en Tesalónica, Pablo advirtió acerca de los  días cuando “la apostasía”  se produciría  “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición” (1 Tesalonicenses 2:3).  Los griegos utilizaban con frecuencia este término de la rebelión política, en el Nuevo Testamento “las formas verbales relacionados con la apostasía se utilizan comúnmente en contextos religiosos» (1 Timoteo 4:1, 2 Timoteo 2: 19; Hebreos 3:12. Claramente, esto es el significado aquí.

La idea de que este texto sólo se refiere a aquellos que profesan el cristianismo, y que en realidad no son cristianos en absoluto, es falso. El uso del artículo definido “la” apostasía, es importante. Se identifica a un movimiento específico y se centra en la suma de los actos que dieron lugar en el desarrollo de la moderna “cristiandad.” El progreso, aunque se produce en etapas, se considera que es un movimiento unificado. La iglesia entera no desertó, sino un segmento importante lo hizo ( 1 Timoteo 4:1).  La teoría de que la apostasía es un movimiento asociado con el surgimiento del Anticristo y el rapto en el momento de la segunda venida del Señor no tiene fundamento.

Algunas Causas de la Apostasía

Puesto que está claro que es posible apartarse de la fe “que una vez fue dada a los santos”, ¿Qué precipita la apostasía? Muchas causas pueden ser sugeridas, sólo mencionaremos algunas.

(1) Algunos abandonan la fe debido a la persecución. En una de sus parábolas, Jesús habló de la persona superficial que permanece firme durante un tiempo,  “pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.” (Mateo 13:21). El cristiano debe de ser fiel, incluso si esto significa la pérdida de su vida. “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.” (Apocalipsis 2:10).

(2) Otros se apartan porque, al no entender la voluntad permisiva de Dios (es decir,  las dificultades naturales, que son consecuencia de la rebelión inicial de la humanidad), culpan al Creador por las terribles circunstancias que a veces invaden sus vidas. Como resultado, se alejan de la Providencia. Una de las grandes lecciones del libro de Job es que Dios no protege a su pueblo, incluso a los mejores de ellos, de las tragedias de la vida. Tenemos que aprender a confiar en nuestro Creador, no importa lo que nos sucede. “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; No obstante, defenderé delante de él mis caminos (Job 13:15).

(3) Muchas almas cristianas se han convertido en víctimas de las falsas enseñanzas. Hay quienes parecen pensar que los falsos maestros no existen. Pero el Salvador advirtió de este peligro (Mateo 7:15), y la historia subsiguiente revela la devastación de creer en el error  ( 1 Timoteo 4:1 ; 2 Timoteo 4:1-4) En nuestros días vemos a muchos en la iglesia ceder a la influencia del error.

(4) Hay quienes simplemente se  alejan de la fidelidad de una manera gradual. El escritor del libro de Hebreos habla de la clara posibilidad de dejar de lado la salvación de uno, por lo tanto, alejándose del estado de salvación. “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.  Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (Hebreos 2:1-3).

En nuestro actual ambiente de intensa actividad, no es difícil  que las distracciones de la vida ahoguen nuestra pasión por servir a Cristo ( Mateo 13:22) subordinamos los intereses del reino del Señor a una multitud de cosas triviales, al contrario de lo que dice  Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”. Para muchos, lo mundano tiene un atractivo que les ha llevado a la destrucción. ( 2 Timoteo 4:10). Para emplear una metáfora con imágenes bíblicas, algunos miembros de la iglesia están languideciendo en una pocilga (Lucas 15:15) y que  ni siquiera  huelen el hedor!

El camino a casa

El camino de regreso a casa para el  hijo pródigo fue largo y difícil (Lucas 15:17), pero no existe ningún sustituto. Es una cosa bastante curiosa que todos los que tienen la ilusión de que pueden quedarse al margen de Dios Todopoderoso por años, y luego llegar y  volverse nada más, haciendo caso omiso de la receta sagrada para la restauración, por ejemplo, el reconocimiento de su apostasía y el pedir perdón a Dios y a sus hermanos en Cristo. Para éstos, el tiempo parece ser el gran sanador. Al parecer creen que el Señor simplemente se olvida de la mala conducta. Parecen no ser conscientes que el tiempo no es sólo cuantitativo, sino cualitativo..

Cuando el hijo de Dios se extravía, no hay más que una vía de retorno, el del arrepentimiento, el reconocimiento de la injusticia, y la humilde petición de perdón a Dios. Este requisito fue enunciado de manera directa en el Antiguo
Testamento, y se detalla en el Nuevo Pacto también.

En una revelación a Salomón de noche después de una advertencia de las graves consecuencias de la desobediencia, Dios le dijo:

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” (2 Crónicas 7:14).

Hay varios detalles importantes en este pasaje que tiene gran alcance. (1) el pueblo de Dios puede derivar en malos caminos. (2)  sin embargo, es posible encontrar el perdón por sus transgresiones. (3) El perdón es condicional (tenga en cuenta la construcción “Si” y “Entonces”. (4) El hijo desviado de Dios debe humillarse a sí mismo ( lo que es una tarea difícil  para la persona soberbia). (5)  Por último, se debe solicitar el perdón del Señor en oración.

El mismo concepto se expone en el Nuevo Testamento. Aquellos que se han apartado de Dios están obligados a:

(1) Reavivar la fe que ha disminuido en sus corazones ( Lucas 8:13, Hebreos 3:12).
(2) Que se caracteriza por una “tristeza según Dios” que produce fruto de arrepentimiento  (Mateo 3:8, 2 Corintios 7:10).
(3) Confesar su mal en la medida que se reconoce como tal ( Hechos 19:18; Santiago 5:16, 1 Juan 1:9)
(4) Pedir perdón a Dios (Mateo 6:12, Hechos 8:22).

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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