La Adoración en el Nuevo Testamento (Parte I )

La adoración es un tema dominante en la Biblia. El concepto es representado por varios términos en las Escrituras hebreas y en el Nuevo Testamento griego. Básicamente, la adoración implica un profundo sentimiento de reverencia religiosa que se expresa en actos  de devoción y servicio
¿Acepta Dios a todo el que busca adorarle? El hecho de que Dios rechazara a Caín y a su ofrenda (Génesis 4.4–5) es evidencia de que Dios no acepta a todas las personas ni toda adoración. Casi todas las civilizaciones del mundo han adorado a algo o alguien. Las naciones alrededor de Israel, a sus dioses. Dios no los aceptó a ellos ni a su adoración. Cuando Israel comenzó a vivir impíamente, Dios no aceptó su adoración.

 

El ejemplo de Nadab y Abiú sirve como un ejemplo muy importante  para nosotros hoy en día en lo que respecta a dar la adoración a Dios.

 

“Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó.  Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová.  Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló.”Leviticos10:1-3
Cuando se ofreció algo en  adoración al Señor que no se había mandado, fue tomado por el Señor como un signo de falta de respeto a Su Santidad.
Debemos recordar que estos ejemplos fueron escritos para nuestra enseñanza –  1 Corintios 10:11

Como hijos de Dios  hemos de ser santos ante el Santo que nos ha llamado.

 

“como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” 1 Pedro 1:14-16. Esto lo podemos hacer en nuestra adoración, haciendo exactamente lo que Él ordena en Su Palabra.

Para estar seguros de que hacemos  lo que respecta a  la adoración,  quisiera que consideremos  lo que el NT tiene que decir acerca de La naturaleza del culto, en general. Y en especial sobre los diversos elementos que componen la verdadera adoración en el  Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento nos señala diferentes  tipos de adoración

   La  adoración “Verdadera“.  A la que se refiere Jesús en Juan 4:20-24

“Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.  Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.  Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.  Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.  Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”
Este es el tipo de adoración que Dios espera  en la actualidad (“la hora  viene, y ahora es “)

 

 La adoración “vana”  A la que se refiere Jesús en Mateo 15:7-9  “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:   Este pueblo de labios me honra; 
Mas su corazón está lejos de mí.   Pues en vano me honran
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”

 

. Este culto es el resultado de seguir las tradiciones de los hombres y hacer caso omiso de los mandamientos de Dios sobre un tema particular

 La Adoración hecha en  “ignorancia”  A la cual se refiere Pablo en Hechos 17:22-23. “Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos;  porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio”

 

Este es la adoración que se ofrece en la ausencia de un conocimiento de la voluntad de Dios en cuanto a quién es Él y cómo  debe ser adorado.

La adoración voluntaria o “la adoración que uno crea y establece por sí mismo, contrarios al contenido y la naturaleza de la fe que debe ser dirigida por Cristo” Pablo se refiere a ella  en Colosenses 2:20-23.

 

“Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos  tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques  (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.”

 

Esta adoración está estrechamente alineada con el culto vano y es el resultado de hacer lo que nos gusta y que creemos que es bueno,pero que no es enseñado por Dios en su Palabra.

 

En ocasiones se argumenta que la adoración no está regulada, que “Dios no ha precisado alguna fórmula para la adoración de sí mismo”  Por lo tanto, supuestamente, uno tiene la libertad para improvisar su  propia de adoración.

La teoría de la adoración–no regulada fue la filosofía de Jeroboam, hijo de Nabat. Después de la división de la nación hebrea, Jeroboam inició su programa propio de culto (1 Reyes 12).

Él autorizó becerros de oro como representaciones de Dios. Sustituyó las ciudades de Betel y Dan de Jerusalén como centros de culto. Los nuevos sacerdotes del rey fueron elegidos de otras tribus y no de la tribu de Leví. Por último, Jeroboam comenzó una fiesta religiosa en el decimoquinto día del octavo mes (probablemente para simular la fiesta de los tabernáculos, que tenía lugar el día quince del séptimo mes, de acuerdo con la ley de Moisés).

Todos estos cambios fueron “inventados de su propio corazón” (1 Reyes 12:33). No es de extrañar que este innovador fuera señalado nada menos que veintiuna veces en el Antiguo Testamento como el que hizo pecar a Israel. Debemos recordar que tales ejemplos fueron escritos para nuestra enseñanza (Romanos 15:4, 1 Corintios 10:6, 11), porque vamos a tener “Jeroboanes” siempre con nosotros.

No cualquier tipo de adoración  es aceptable para Dios.  Existen diferentes formas de adoración  que se pueden ofrecer a Dios, pero es sólo una que  es la aceptable.

Puesto que Dios sólo acepta “La Verdadera Adoración” es de suma importancia el poder  entender lo que esta  implica..

 

Dios no acepta la adoración de todos los que buscan adorarle. Para que nuestra adoración sea acepta, tenemos que ser Sus hijos, salvos de nuestros pecados. Nos convertimos en Sus hijos por fe cuando somos bautizados en Cristo y nos vestimos de Él. Sus hijos tienen que adorarlo en espíritu y en verdad para ser aceptados por Él. La adoración a Dios es una de las experiencias más grandes que la vida puede ofrecer. Tenemos que estar seguros de que nuestra adoración es aceptable a los ojos de Dios. Podemos estar seguros de que Este aceptará nuestra adoración si somos Su hijos fieles que están llegando a Él en una forma que le agrade.

 

Cuando se dirigía de Judea a Galilea, Jesús se detuvo en el pozo de Jacob, cerca de la ciudad de Sicar. Allí entró en conversación con una mujer samaritana. Fue en este contexto que el Señor afirma que Dios quiere “verdaderos adoradores”

 

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” (Juan 4:23).

Cristo, entonces  establece los elementos que iban a constituir el tipo de culto con el que sería el padre satisfecho. Esos elementos eran tres: el objeto, la actitud y la acción. “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Juan 4:24). El objeto propio de la adoración es Dios, es decir, la deidad. La actitud correcta es en el espíritu. Y la norma por la cual los actos del culto se van a medir es la verdad. Cada uno de ellos es crucial.

 

En su debate con Satanás, Cristo declaró que sólo Dios es digno de adoración (Mateo 4:10). Por el término “Dios”, se indica  toda la Divinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre es deidad (Efesios 1:3), el Hijo es también deidad (Juan 1:1), y el Espíritu Santo es  deidad, (Hechos 5:3, 4).

El término “Dios” se limita a describir la naturaleza de la Trinidad. Estas personas poseen las cualidades o rasgos que constituyen la Divinidad. Por lo tanto, la divinidad es digna de adoración (Salmo 18:3). Ya que sólo Dios debe ser adorado, todos los demás están excluidos.

A pesar de que los hombres son un poco menor que los ángeles (Hebreos 2:7), no adoramos a los seres creados. Cuando el apóstol Juan intentó adorar al ángel, se le advirtió que desistiera.

 

“Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.  Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.” (Apocalipsis 22:8, 9).

Nosotros no adoramos a grandes santos, vivos o muertos. Cuando Pedro quiso dar excesiva adoración a Moisés y Elías,  se le mostró que estos personajes del Antiguo Testamento no se encontraban en la misma categoría que el Hijo de Dios

 

“Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. (Mateo 17:4, 5).

Por otra parte, cuando Pedro fue enviado a la casa de Cornelio, el centurión gentil cayó a sus pies para adorar, Pedro le levantó y le dijo: “Levántate, pues yo mismo también soy hombre” (Hechos 10:26). El dogma católico romano que afirma que es aceptable rezar a María y a los santos está claramente en contradicción con las Escrituras.

Además de la adoración  de objetos o personas, la Biblia también advierte que cualquier forma de devoción que relega a Dios a un estado de subordinación, ya sea dinero, la familia o la profesión-es  idolatría. Esta es la razón por lo cual la avaricia es idolatría (Colosenses 3:5)

Jesús define la verdadera adoración como: “Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en  VERDAD: “- Juan 4:23.  Pero, ¿Qué se entiende por la frase “en espíritu y en verdad”?
Note el contraste que hace Jesús .  “Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.  Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.  Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.  Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” Juan 4:19-24.

 

Los judíos habían estado adorando correctamente al ir a Jerusalén. Pero ahora el tiempo se acercaba en que el lugar no era importante, como lo fue en el Antiguo Testamento.  Así tenemos un contraste  entre la adoración del AT y NT.

 

La adoración que Dios reveló bajo la Ley consistía mayormente de ofrendas y sacrificios, los cuales habían de ser ofrecidos por sacerdotes, es decir, los descendientes de Aarón. Los levitas cuidaban del tabernáculo. La adoración de Israel a Dios estaba conformada alrededor del tabernáculo, y luego alrededor del templo en Jerusalén, como centro de reunión para adorar.   De alguna manera, la adoración del Antiguo Testamento no había sido “en espíritu y verdad”.
.Algunos entienden que la adoración a Dios en “espíritu”  significa “hacerlo con sinceridad, de corazón”.   Pero esto no encaja con la idea del contraste que Jesús está haciendo entre la adoración del AT y el NT.
Adorar en espíritu significa ofrecer un “culto espiritual” en contraste con la adoración que es física o carnal.  Este contraste está en armonía con el contexto.  Jesús empezó a decir “Dios es Espíritu”. Por lo tanto, la adoración a Él debe ser “espiritual”, es decir, más acorde con su naturaleza.

 

Hay una serie de pasajes que ponen de manifiesto el tipo de actitud devocional que debe acompañar a los actos específicos de culto en el que el cristiano está comprometido.

Por ejemplo, Pablo hace hincapié en que es muy importante, al observar la Cena del Señor,  “discernir” el significado del pan y del fruto de la vid, es decir, cómo se relacionan con el cuerpo  y la sangre del Salvador. El descuido  puede dar lugar a la condenación (1 Corintios 11:27-29). También, el canto se debe hacer “con el espíritu”, etc. (1 Corintios 14:15).

Existen diversas disposiciones  en el Nuevo Testamento, que son antagónicas a la naturaleza de la verdadera adoración. Dios no acepta el culto arrogante. Jesús habló de un fariseo y un publicano que subieron al templo para orar (Lucas 18:9-). En su oración, que era poco más que una auto-elogio, quiso destacar su falta de pecado, y exaltar  sus actos de piedad religiosa. Incluso hizo a Dios  parte de su arrogancia, dando las gracias a que él era diferente a otros hombres y, especialmente, al publicano que estaba orando cerca.

Por el contrario, el recaudador de impuestos humildemente solicitó a Dios, “Ten misericordia de mí pecador.” El publicano fue justificado, el fariseo no. La lección es simplemente esto: el culto saturado de egoísmo es inaceptable a Dios.

 

Desde Hebreos 9:1-10 nos enteramos de que el culto del Antiguo Testamento constaba con  ordenanzas, por ejemplo: Una estructura física (tabernáculo),  ropa especial para los sacerdotes, candeleros, quema de incienso, instrumentos de música,  sacrificios de animales. Todos los cuales apelaban a los sentidos físicos.

 

Pero la adoración del NT se orienta más hacia el lado espiritual del hombre:

El templo de Dios es espiritual, formado  por todos los cristianos .

 

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.” 1 Corintios 3:16
Todos los cristianos son sacerdotes, que ofrecen sacrificios espirituales.  “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”1 Pedro 2:5

 

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” 1 Pedro 2:9

 

 

Nuestras oraciones son como un  incienso aromático.  “…y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos” Apocalipsis 5:8
Nuestro canto es hacer melodías con el corazón. “hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”  Efesios 5:19

 

Las ordenanzas físicas del Antiguo Testamento duraron hasta  “El tiempo de reformar las cosas”.

 

“Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto,  ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.” Hebreos 9:9-10 (que se produjo con la llegada de la Nueva Alianza o Nuevo Pacto).

 

“Adorar en espíritu” es, entonces, ofrecer la adoración espiritual como se enseña en el Nuevo Testamento y no física como  la del Antiguo Testamento.

LA  ADORACIÓN A DIOS EN “LA VERDAD”.   ¿Qué significa adorar en la “verdad”?.  Jesús admitió que los Judíos estaban en lo cierto en su culto. (Juan 4:22)

Con respecto a la adoración de los samaritanos en relación con las prácticas judías, dijo: «Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos» (Juan 4.22).

 

Jesús admitió que los Judíos estaban en lo cierto en su culto. Pero pronto vendría un cambio, cuando los verdaderos adoradores adorarían al Padre “en espíritu y en verdad” (Juan 4.23–24). “… es necesario” que la adoración sea en espíritu y en verdad. Las opciones no están permitidas. La insinuación es clara, a saber: Los samaritanos no eran verdaderos adoradores. Creían en el mismo Dios al igual que los judíos, sin embargo, estaban adorando en el lugar equivocado.Los samaritanos adoraban a Dios, pero lo hacían ignorantemente, ya que adoraban “lo que no sabían”. Su adoración estaba equivocada.

 

¿Cómo se determina la verdad? La verdad ha sido revelada por medio de Jesús  “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo (Juan 1:17).

 

Vemos, entonces, que Jesús ha traído la verdad y la verdad está en Él; esta verdad es la Palabra de Dios. “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).  Además, toda la verdad ha sido revelada por medio del Espíritu. Por lo tanto, todo lo que hacemos en la adoración está limitado a la verdad que enseñó Jesús. La adoración ha dejado de ser realizada de acuerdo a la enseñanza de la Ley. Podemos conocer la verdad si perseveramos en las palabras de Jesús. Cristo está ahora en el tabernáculo verdadero (en el cielo) –

 

“Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,  y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención” Hebreos 9:11-12

 

“Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; “ Hebreos 9: 24

 

La adoración judía ha dejado de ser la forma en la que se adora. Jerusalén, el cual era el lugar designado para adorar por elección de Dios bajo la Ley, dejó de ser el lugar de adoración.  El Tabernáculo era un símbolo (Hebreos 9:8-9), La ley, con su culto era sólo una sombra de lo que iba a venir (Hebreos 10:1) En el tiempo que Jesús dijo que se aproximaba, es decir, la era cristiana, Dios solamente acepta la adoración que se hace en espíritu y en verdad.

 

Los que introducen en la adoración prácticas que Dios no ha mencionado infieren que Dios no ha revelado todo lo que hemos de usar en la adoración. Tal actitud niega la plenitud de la revelación de Dios.

 

No es solamente en la forma que la adoración tiene que ser correcta, sino también en el espíritu.

«Es necesario» que la adoración sea en verdad, pero también «es necesario» que sea en espíritu (Juan

4.23–24). Aun las formas de adoración que incluyen solamente lo que Dios ha ordenado no tienen valor

si no incluyen el espíritu.

 

Aquellos que adoran a Dios en Espíritu y en verdad (4:23, 24) no son los que adoran con sinceridad , ya que algunos suponen que no importa lo que se haga en cuanto a la adoración con tal que uno sea sincero. Los samaritanos no son criticados por su falta de sinceridad. La verdadera adoración es la que concuerda sobre la base de la revelación

En general se reconoce que en  la iglesia del primer siglo, los creyentes participaban en actos de adoración en  asambleas en el día del Señor.

 

Se observaba  La cena de comunión  (Hechos 20:7), oraciones eran pronunciadas (1 Corintios 14:15, 16), la iglesia cantaba alabanzas a la gloria de Dios (Efesios 5:19), y una contribución era recogida cada primer día de la semana (1 Corintios 16 : 2). También, la enseñanza se llevaba a cabo, que incluía la lectura de las Escrituras (Colosenses 4:16) y la proclamación de la Palabra (Hechos 20:7).

Ahora vamos a tomar en consideración el modelo divino que regulaba el culto. Debemos recordar que nuestra adoración, con el fin de ser aceptable, debe ser autorizada. Que no debemos hacer lo que no han sido autorizados a hacer , no hay que “ir más allá de lo que se ha escrito” (1 Corintios 4:6), tenemos que permanecer dentro de la doctrina de Cristo (2 Juan 9).

Hemos visto que hay diferentes tipos de culto, pero es sólo uno ahora aceptable al Padre.
Hemos visto que este culto debe ser “en espíritu y en verdad” .  No es la adoración física que se encuentra en el Antiguo Testamento, el cual era sólo una  “Sombra” de lo que vendría.  Un culto espiritual  es la verdadera sustancia de lo que Dios  quiere de nosotros en la adoración, y tal forma de adoración ha sido claramente revelada a través de la verdad traída por Jesús. Les invito a seguir estudiando el tema de la “Adoración en el Nuevo Testamento”  en la segunda parte de este estudio.
 

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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Un comentario to “La Adoración en el Nuevo Testamento (Parte I )”

  1. Carlos 20 noviembre, 2013 at 18:04 #

    Excelente, desde tiempo tenía incertidumbre acerca de este pasaje. Gracias por su aporte a los que ignoramos algunas cosas.

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