“Jesús y Las Obras del Diablo”

 

Las Escrituras  dan a entender claramente el propósito por el cual nuestro Señor Jesucristo vino al mundo. Conocer la obra que fue llevada a cabo por Jesús es esencialmente importante.  Él vino a deshacer las obras del diablo. En este breve estudio analizaremos la declaración de Juan:1 Juan 3:4-10

Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.  Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.  Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.  Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.  El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.  Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.  En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.  Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.

La mayoría de la gente  coinciden  que  practicar el pecado es infracción de la ley  y que la razón de porque Jesús vino a esta tierra fue la de quitar el pecado, siendo  él mismo  inmaculado. Sin embargo, cuando se trata  donde dice, “Todo aquel que permanece en él no peca.” Algunos enseñan de que ya no tenemos pecado sin considerar lo que dice Juan en 1 Juan 1:8 “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros”.

Lo que se indica aquí en 1 Juan. 3 es el secreto de una vida “sin pecado” para el hijo de Dios. “Todo aquel que permanece en él no peca.” Esta es la manera en que Juan describe la vida cristiana. Es un compromiso total. Siempre y cuando nuestras acciones sean controladas por nuestro compromiso con Cristo no pecamos. En el instante en que nos olvidamos de su presencia en nuestras vidas y comenzamos a buscar nuestra propia voluntad vamos a pecar.

El  que es  cristiano debe estar totalmente comprometido con la voluntad de Dios y no debe tener el pecado como un hábito de su vida. Juan ya ha dicho que tenemos pecado (1 Juan 1:8), pero nuestra forma de vida no debe ser caracterizada por el pecado habitual. Mientras estamos “caminando en la luz” (1 Juan 1:7) estamos sin pecado.

Eso es lo que se dice en el versículo siete. Según el apóstol Juan la justicia no es una teoría, sino una práctica. El que hace justicia es justo. Esto no quiere decir total perfección moral como la de Jesús, pero sí implica el mismo tipo de compromiso para hacer la voluntad de Dios como se vio en Jesús.

Un número de cosas muy interesantes se dicen en el versículo ocho:
El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.”


Una de las cosas interesantes que se enseñan aquí es la expresión “el Hijo de Dios.” Esto ciertamente implica que el Hijo de Dios tuvo una existencia anterior y que “apareció” en la tierra con el propósito de destruir las obras del diablo. Pablo dice en 2 Corintios 8:9

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos

La Palabra se hizo carne  En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.  Este era en el principio con Dios.  Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.  En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.  La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1:1-5)

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14)


El “Verbo se hizo carne” en Juan 1:14, y “el Hijo de Dios  apareció” en 1 Juan. 3:8 significan exactamente lo mismo. Jesús, un miembro de la Trinidad, dejó el cielo y vino a la tierra para tomar la forma de un hombre (Filipenses 2), y  a través de la muerte en la forma de un hombre deshizo las obras del diablo. Así es como el escritor de Hebreos dice:

Hebreos 2:14-15
Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre

La Escritura dice: “El Hijo de Dios se manifestó con este propósito,” el propósito se dice aquí, para destruir las obras del diablo.

Mateo escribe: Mateo 20:28
como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos
Aquí está el propósito y el método de llevar a cabo ese propósito. El Hijo de Dios sabía antes de que saliera del cielo que tenía un propósito al venir aquí a la tierra. Él vino con la plena intención de llevar a cabo su propósito. Ese propósito era destruir las obras del diablo.

El Diablo comenzó su trabajo contra el hombre en el jardín del Edén cuando tentó a Eva. Su “obra” era conseguir que Adán y Eva  pecaran. Él llevó a cabo su “obra” y causó al hombre  pecar. El pecado que fue cometido  debe ser considerado como la obra del diablo. Se trata de la “obra” del diablo para hacer que el hombre pecara. Todo mal cometido en el mundo se puede remontar a los planes y propósitos del diablo. El diablo quiere conducir a todos los hombres a rebelarse contra Dios.

Mire Hebreos 2:14-15 nuevo: ““Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”

Romanos 5:12
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”

La muerte es una obra del diablo, ya que entró en el mundo por el pecado, y el pecado es una obra del diablo. El apóstol Pablo dice que la muerte es el último enemigo que  será destruido:

1 Corintios 15:26
Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.” Jesús vino para destruir la muerte, por lo tanto, Jesús vino para destruir la muerte y para liberar al hombre de la esclavitud del miedo y la muerte. Ahora la pregunta es, “¿Jesús logró lo que vino a hacer aquí?” La respuesta es un rotundo SÍ.

Ya no tenemos que vivir con el miedo a la muerte porque Jesús vivió, murió y pagó el castigo por nuestros pecados y resucitó de entre LOS MUERTOS demostrando el poder de Dios sobre la muerte física. El diablo puede matar a un cristiano, pero no le puede hacer daño, porque un cristiano es liberado de su pecado en obediencia a Dios y su continuo “caminar en la luz.” Llegará un momento en que se quitará completamente el poder de la muerte y el diablo, como dice Pablo “se suprimirá el postrer enemigo”.

El pecado ya no nos tiene cautivos. Mientras que “andemos en luz” estamos superando las obras del diablo. Él no tiene poder sobre los cristianos.

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

Subscribe

Subscribe to our e-mail newsletter to receive updates.

Sin comentarios aún.

Dejar tu comentario

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD