“El Don del Espíritu Santo”

El don del Espíritu Santo mencionados en Hechos 2: 38 ha sido fuente de mucha controversia. A pesar de la controversia, es importante determinar el significado del don del Espíritu Santo ya que esta promesa se hace a todos los creyentes bautizados (verso 39). El verso dice así:

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para remisión de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2: 38).

Los puntos de vista más importantes sobre el significado del don del Espíritu Santo se pueden resumir en lo siguiente: (1). El Espíritu Santo como una persona que habita en forma personal directa, y corporal en el creyente. Los que sostienen este punto de vista se dividen en dos grupos, aquellos que sostienen que en virtud de la habitación personal, se posee la capacidad de obrar milagros y están los que no sostienen la capacidad de obrar milagros. (2). Otros creen que el don del Espíritu Santo se refiere a algo que el Espíritu da, la promesa de Abraham en la cual todas las naciones de la tierra serían bendecidas por medio de Abraham (Génesis 12: 3, Gálatas 3: 29.).

Antes de centrarse en el don del Espíritu Santo, vamos a mencionar los dones espirituales del Espíritu para no confundirnos con el “don del Espíritu Santo”. Pablo dice de Jesús, “Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres.” (Efesios 4: 8). Estos dones sobrenaturales tuvieron el propósito de guiar a la iglesia primitiva, sobre todo en la ausencia de la palabra escrita completamente revelada y fueron de duración limitada (Efesios 4: 11-15, I Corintios 13: 8-10 ).

El Espíritu fue la fuente de estos dones (1 Co 12. 4-11). Por lo tanto, leemos de “los dones del Espíritu Santo” y su propósito (Hebreos 2: 4). “testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad”

Los dones milagrosos del Espíritu fueron nueve en total (I Corintios 12: 8-10.). En el tiempo del Nuevo Testamento, los dones del Espíritu se experimentaron de dos maneras. Los apóstoles fueron bautizados (sumergido) en el Espíritu y revestidos de poder (Hechos 1: 5, 8, 2 Corintios 12: 12.).
“Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”

“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

“Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros”

El bautismo en el Espíritu fue la promesa que Jesús había hecho antes a los apóstoles (Juan capítulos 14-16). Los apóstoles tuvieron la capacidad de no sólo hacer milagros, sino también de conferir estos dones a quienes les impusieron las manos (Hechos 8: 14-19).

Estos dones del Espíritu se debían utilizar para la edificación (I Corintios 14:. 5, 12, 19, 26).

“Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.”

“Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.”

“pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.”

“¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación”

El desorden y la emotividad fueron condenados durante el tiempo que estos dones estuvieron vigentes (I Corintios 14: 33, 40).
“pero hágase todo decentemente y con orden”

Veamos ahora el significado del don del Espíritu Santo a la luz de las Escrituras. Dice el texto en Griego “ (Ten Dorean Tou hagiou phneumatos).” Como resultado de la comparación de dos versos paralelos, Hechos 2: 38 y Hechos 3: 19,

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,” esta frase es equivalente a “el don del Espíritu Santo.” Sin embargo, en esta etapa de nuestro estudio, no es de mucha ayuda.

Si el don del Espíritu Santo implica el hacer milagros, como algunos insisten, entonces los que fueron bautizados escrituralmente deberían haber demostrado la capacidad de obrar milagros en virtud del don del Espíritu Santo morando en ellos corporalmente. Sin embargo, este no fue el caso. Cerca de tres mil fueron bautizados y recibieron el perdón de sus pecados y el don del Espíritu Santo, pero sólo leemos que los apóstoles realizaban milagros (Hechos 2: 43).

“Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles”

De hecho, con posterioridad a las personas que recibieron el don del Espíritu Santo, sólo leemos que los apóstoles realizaban milagros (Hechos 4: 16, 33, 5: 12).
“diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar”

“Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos”

“Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.”

No es sino hasta Hechos 6: 8 “Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.” que se lee de uno que no era un apóstol haciendo milagros. Es necesario notar que antes de la declaración que Esteban realizaba milagros, se dice, “a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos” (Hechos 6: 6). Felipe era uno de aquellos siete a quienes los apóstoles impusieron las manos.

Recuerde las palabras de Lucas : “Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero.” (Hechos 8: 17, 18) . Los cristianos en Roma había recibido el don del Espíritu Santo en el bautismo (Hechos 2: 38, 39). Sin embargo, no poseían la capacidad de obrar milagros. Digo esto porque una de las razones de Pablo de querer viajar a Roma fue, “Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; ” (Romanos 1: 11 ).

También debemos tener en cuenta que los dones milagrosos del Espíritu cesarían en el tiempo cuando la palabra fuera revelada completamente. Con la muerte de los apóstoles, estos dones cesaron (I Corintios 13: 8-10.). No obstante, la promesa del perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo era una promesa universal y sin restricción de tiempo (Hechos 2: 38, 39). Por lo tanto, el don del Espíritu Santo no implica lo sobrenatural.

Las Escrituras enseñan que el Padre mora en el cristiano (I Juan 4: 12, 13).

“Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.”

Del Hijo y el Espíritu Santo también se dice que habitan en el cristiano (Efesios 3: 17; I Corintios 6: 19.).

“para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor”

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros”

Es importante que nos damos cuenta de que las Escrituras también enseñan que el cristiano vive en el Padre, Hijo y Espíritu Santo (I Juan 4:16; Gálatas 3: 27; Romanos 8.: 9).

Los que sostienen la habitación personal y corporal del Espíritu Santo en el cuerpo del creyente deben consistentemente probar la habitación personal y corporal del Padre y del Hijo en el cuerpo del cristiano. . La verdad del asunto es que las Escrituras no enseñan la habitación directa y corporal del Espíritu en el cuerpo del creyente. El Padre y el Hijo moran en el cristiano a través de la palabra.

Pablo enseñó: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros …” (Colosenses 3:16). En el verso paralelo, el mismo escritor dijo: “… antes bien sed llenos del Espíritu” (Efesios 5: 18). Por lo tanto, el Espíritu mora en el cristiano a través de la agencia de la palabra. Tener la visión de la habitación personal y corporal de la divinidad en el cuerpo del cristiano es un concepto panteísta de Dios. Dios está “corporalmente” en el cielo, pero su presencia está en todas partes e influye en los hombres en la tierra (2 Crónicas 6::21, 23; Sal 139: 7 y siguientes).

“Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada: que oigas y perdones”

“tú oirás desde los cielos, y actuarás, y juzgarás a tus siervos, dando la paga al impío, haciéndole recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo al darle conforme a su justicia “

“¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano,
Y me asirá tu diestra..”

La expresión “la promesa” en Hechos 2: 39 es de gran importancia para determinar con precisión el significado del don del Espíritu Santo en el versículo 38.

En primer lugar, la declaración en el versículo 39 es explicativa. Después de decirle a la gente lo que debían hacer para ser salvo en el versículo 38, Pedro explica a continuación:

“Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2: 39).

Esta promesa iba a ser universal y sin límite de tiempo en el contexto de la aplicación de Pedro. Para cuantos “el Señor nuestro Dios llamare” éstos gozarían de esta promesa. Por lo tanto, todos los cristianos serían los beneficiarios de la promesa (2 Tesalonicenses 2: 14.).
“a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.”

Es evidente para el estudiante serio de la Biblia Dios ha dispuesto, preparado, y planeado algo para su pueblo que sería la expresión última de su amor y bendiciones, esta promesa viene desde Abraham (Génesis 12: 3).

“Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”

Esta bendición era tan conocida que se llamaba “la promesa” (Gálatas 3: 29).
“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”

En este sentido, tenga en cuenta la enseñanza de Pablo a los Gálatas (fijarse en el uso de la palabra promesa):

“Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa. Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. “. (Gálatas 3 8-29).

Tenga en cuenta que “la promesa” de que habla Pablo es la promesa que Dios hizo a Abraham, “… y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” (Génesis 12: 3).
En relación con “la promesa” de la que escribió, Pablo se señala que esta promesa era para todas las naciones (Gálatas 3: 8, 28). Por tanto, “la promesa” de Hechos 2: 39 implica la gran promesa que se manifiesta en toda la Biblia, comenzando en Génesis 11 (capítulos 12, 17, 22) y culmina en la bendición en Cristo. Observe también cómo uno obtiene la entrada a todas las bendiciones en Cristo a través del bautismo (Gálatas. 3: 27).
“porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”

Esto es consistente con lo que Pedro enseñó: “Arrepentíos y bautícese. cada uno de vosotros ..”. (Hechos 2: 38).

El don del Espíritu Santo no es el Espíritu Santo como un don, la habitación personal, directa, y corporal del Espíritu no se enseña en las Escrituras El don del Espíritu Santo no es tampoco la capacidad de obrar milagros (hoy tenemos la palabra confirmada Hebreos 2: 5). El don del Espíritu Santo es el cumplimiento de la promesa que Dios hizo a Abraham hace 4. 000 años, “y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”, y esta promesa es disfrutada por todos aquellos a quienes Dios llama por su evangelio (Hechos 2: 38, Gálatas 3: 8)
Siempre, en palabra, frase, cláusula, o la definición de un concepto, el contexto rige. El “… don del Espíritu Santo” en Hechos 2: 38 obviamente se usa en referencia a la salvación (Hechos 2: 36-38). El don es para todos los que cumplan con ciertos requisitos estipulados. No hay ninguna referencia o ejemplo que estos receptores del “don del Espíritu Santo” realizaran obras milagrosas. De hecho, no es sino hasta Hechos 6 que se lee de uno que no era un apóstol haciendo milagros y fue esta facultad conferida por “la imposición de las manos de los apóstoles” (Hechos 6: 6-8; Hechos 8: 18). El contexto y el relato de Hechos 10: 44-48 en la que la expresión “don del Espíritu Santo”, también ocurre es muy diferente de Hechos 2 . Se nos dice que: “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso” (Hechos 10: 44).

Este fue identificado como el “don del Espíritu Santo” en (Hechos 10: 45) “Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo”. Este “don del Espíritu Santo” es claramente milagroso y dio a los beneficiarios la capacidad de obrar milagros (Hechos 10: 46). Estas personas, sin embargo, no eran salvos todavía ( Hechos 11:14). Ellos aún no se habían bautizado en agua, un requisito que debe hacerse antes de recibir la salvación (Marcos 16: 16, Hechos 2: 38).

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”

El contexto de Hechos 10 tiene aspectos limitados o especiales y universales.

En su aspecto limitado el “don del Espíritu” fue para demostrar y probar que los gentiles también tenían la entrada en el Reino (Hechos 11: 14-18). Ellos (los gentiles) habían recibido exactamente el mismo don que los apóstoles (Hechos 11: 11-17). El ejemplo de Hechos 10 tiene características universales, ya que el evangelio debía ser predicado y obedecido (Hechos 10: 33). En resumen, pues, el “don del Espíritu Santo” en Hechos 2: 38 se aplica a todos los creyentes y es universal e implica la salvación, mientras que el “don del Espíritu Santo” en Hechos 10: 45 se limita a la capacidad de hacer milagros.

La capacidad de obrar milagros tenía un diseño específico y en ausencia de la palabra revelada de Dios y completa fue necesaria en el primer siglo (Marcos 16: 20, Hebreos 2: 4).
“Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén”

“testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad”

Dicha capacidad cesó con la revelación de la palabra, “ la perfecta ley de la libertad”

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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