“APRENDER A PERDONAR A OTROS”

Vivimos en un mundo imperfecto con personas imperfectas que toman decisiones que a veces ofenden o lastiman a otros. Cuando una persona ha vivido lo suficiente, entonces sabe por experiencia propia lo que significa  pedir perdón, así como dar el perdón a otros que pidieron ser perdonados. Puede ser algo menor, o podría ser un gran error, pero el buscar el perdón y aceptar la disculpa de  otras personas son parte de la vida.

¿Eres una persona que está dispuesta a perdonar a aquellos que te han maltratado? Los jóvenes y adultos a menudo tienen dificultades con el reto de  perdonar a sus amigos, familiares, compañeros, vecinos, e incluso los miembros de la iglesia del Señor tienen que lidiar con las palabras  o  las acciones que provocan daño a sus relaciones. A veces  la gente dice a  los  que le han agraviado  o a uno de sus seres queridos ” espero que ardas en el infierno.” ¡Qué trágico!.

 

Como hijos del Dios viviente, todos tenemos que aprender a perdonar a los demás. Antes de continuar debemos  entender las siguientes realidades. Estar dispuesto a perdonar a los demás no es: (1)  un signo de debilidad por parte de la persona que perdona, (2) no es un endoso de los errores que la persona perdonada ha hecho, (3) no es algo que sólo un determinado grupo de cristianos se espera que haga.

 ¿Tengo un corazón que valora el perdón que he recibido de Dios? Si es así, entonces voy a estar dispuesto a perdonar a aquellos que pecan contra mí. Si no aprecio el hecho de que Dios me haya perdonado, un siervo débil e indigno, entonces voy a negar obstinadamente y con orgullo  otorgar el perdón a los que me han hecho daño de alguna manera.

 

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;  soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”  (Colosenses 3:12,13).

 

Lea  de nuestro Señor acerca de un siervo ingrato cuyo señor le perdonó su deuda, pero él mismo no estaba dispuesto a hacer lo mismo con un compañero, (Mateo 18:21-34). Al final de esa historia, ¿qué palabras dijo al siervo que no perdonó a su consiervo? ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? (Mateo 18:33). ¿Quién no es capaz de comprender las palabras y el punto que Jesús estaba haciendo?

 ¿Estoy dispuesto a hacer de Jesús el patrón o modelo que voy a imitar? Es fácil decir que queremos ser como Él en cada aspecto de la vida, pero ¿estamos realmente dispuestos a hacerlo? La Biblia dice: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

 

Jesús tenía un corazón que estaba dispuesto a perdonar a los demás, incluso los que lo odiaban. Todos recordamos las palabras que Él habló cuando Su cuerpo sufrió la tortura de la crucifixión: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

 

José, hijo de Jacob, mostró un espíritu similar, cuando se negó a despreciar y tomar venganza en contra de sus hermanos, quienes lo vendieron como esclavo.

 

Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.  Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación.  Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto” (Génesis 45:5-8).

¿Cómo es nuestro amor y compasión por los demás? Algunos afirman: No tengo derecho a exigir que una persona “venga arrastrándose” a mí a pedirme perdón. No tengo derecho a amenazar a una persona con palabras como: “Nunca olvidaré lo que has hecho, y me aseguraré de que todos los que conozco se enteren de lo que hiciste.”

 

Algunos hechos humanos son malos desde el principio al fin, y algunas acciones o palabras tienen consecuencias que no se pueden quitar. Pero, por nuestra parte, debemos mostrar compasión y misericordia. El Maestro dijo: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5:7). ¿Cómo se aplica esto al perdonar a los demás? “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32). Sabemos de esta verdad: “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia” (Santiago 2:13).

 Si deseo de agradar a Dios, tengo que desarrollar y mantener el hábito de perdonar a otros. No es opcional. En primer lugar, es la carga del Señor a todos los miembros de la iglesia a perdonarnos unos a otros. En segundo lugar, está la realidad de que si yo no estoy dispuesto a perdonar a los demás, entonces mi Padre celestial no estará dispuesto a perdonarme. En pocas palabras: estar dispuestos a perdonar a los demás es una condición para que Dios nos perdone.

¿ Enseña la Biblia  realmente ese mensaje? Escuche a Jesús: “Pero si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:15).

Hermano o hermana, ¿sigues guardando rencor contra una persona que ha solicitado su perdón? Si es así, tiene que dejarlo e ir y perdonar a esa persona el día de hoy.  Eso es lo que hacen los cristianos. Vas a ser  bendecido por mostrar una actitud correcta y poner fuera de tu corazón la amargura que te hace miserable. Sinceramente, desde el corazón, perdona a esa persona penitente sin condiciones (Mateo 18:35).

Nadie dice que es fácil. Imitando a Jesús y su espíritu de perdón es difícil. Es un reto  perdonar a quienes nos han hecho daño intencionalmente o que nos han maltratado una y otra vez. Tal vez nunca podamos ser capaces de superar nuestras emociones por completo, pero hay que confiar en el Señor y encontrar el coraje para hacer lo que sabemos  que hay que hacer. Sí, tenemos que aprender a perdonar a los demás.

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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