“Un Tributo A Una Viuda Sin Nombre”

Este es  un relato conmovedor registrado en  el Evangelio de Marcos y Lucas  lleno de lecciones espirituales. El relato es el siguiente:

“Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.  Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante.  Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;  porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.”  (Marcos 12:41-44)

 

“Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas.  Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas.   Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos.  Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía”  (Lucas 21:1-4).

Debido a la información histórica que tenemos con respecto el templo de Herodes, sabemos que Jesús estaba en la parte del templo llamado el “Patio de las Mujeres.” Esta parte era un área abierta ubicado en el extremo oriental del complejo del templo. El Señor de vez en cuando enseñó en esta zona del templo.

 

“Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora” (Juan 8:20).

El patio de las mujeres también fue llamado “el tesoro”, porque en este segmento había trece receptáculos, con forma de trompeta, colocados alrededor de los muros, en la que los judíos colocaban sus ofrendas para los gastos incurridos en relación con los servicios del templo.

En esta ocasión, el Salvador se ubicó en una estación determinada y “vio” a los  hebreos, echando  sus ofrendas en las arcas. El verbo que refleja la mirada del Señor es el que presta atención a  los detalles, con un interés más que pasajero.
Cristo se dio cuenta de que los que eran ricos daban mucho en el tesoro . En estos casos, la cantidad, por supuesto, era de esperarse, porque a quien mucho se le da, de ellos se requiere mucho (Lucas 12:48). (¿Puede usted imaginar la privación espiritual de aquellos que tienen mucho, pero con  la abundancia no hacen nada  o tal vez poco?). El punto es el siguiente: Estos daban poco en relación con su abundancia de bendición.
Mientras Jesús observaba la situación, una cosa maravillosa pasó. Una viuda pobre se acercó. El adjetivo “pobre” (ptochos) es la palabra de  miseria absoluta. Está relacionado con un término que significa  “carente de todo.   Lucas también usa el término penichros (Lucas 21:2), que describe a una persona trabajadora que no le queda nada después de sostener su existencia. Es suficiente decir que  estaba empobrecida excesivamente.

Cristo observó, sin embargo, que la mujer echó “dos blancas” (lepta) en la tesorería. Marcos, escribiendo para una audiencia romana, señala que estas “dos blancas” es el equivalente a un “cuadrante”.  En aquellos tiempos había distintas monedas que circulaban, tanto romanas, judías o griegas.  Es así que leemos de las dracmas, el estatero, el denario etc. Esta suma representaba “todo” lo que poseía la mujer, su “vida entera”. El salario diario de un hombre  común y corriente de trabajo  en Palestina era de un denario, por lo señalado por Jesús “Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña”  (Mateo. 20:2). Si hubiera pensado comer  ese día, ella podría haber  sólo comprado la mitad de un gorrión en el mercado

“¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. “(Mateo. 10:29).

Tres puntos con respecto a esta preciosa alma son dignos de mención.

(1) Estaba dedicada a Dios. Ella abrazaba el concepto del Antiguo Testamento que la presencia de Dios en el templo lo santificaba de una manera especial. A pesar de su desesperada situación, no sería disuadida de hacer lo posible para apoyar esta causa tan querida a su corazón. Su fervor religioso estaba por sobre sus intereses físicos.

(2) Ella no escatimó sus recursos para determinar si era o no capaz de dar este regalo. El corazón le latía con gratitud por las bendiciones del cielo y de gracia que era lo que importaba en ese momento. Algunos la llamarían  irresponsable, incluso temeraria, Jesús le caracteriza como de una  generosidad única.

(3) Ella creía en la providencia del Señor. A pesar de que le dio  su ingreso total, confía en que el Señor de alguna manera iba a cuidar de ella. Ella no creía que iba a morir de hambre.

 

Joven fui, y he envejecido,
Y no he visto justo desamparado,
Ni su descendencia que mendigue pan” (Salmo 37:25).

 

Estaba segura de que el Señor era su pastor. “Jehová es mi pastor; nada me faltará (Sal. 23:1). Tal confianza de sacrificio es poco común por cierto.

Sin embargo, hay algunas verdades que hay que aprender de este incidente con respecto a Cristo también.

(1) El Señor se interesa mucho por el nivel de dedicación que  demuestra  la gente que profesa  devoción a Dios. El caso de Ananías y Safira es una prueba de esta realidad. Todo lo que poseemos es del Señor, y nosotros no somos sino sus mayordomos. Pero se requiere de los administradores que sean fieles (1 Cor. 4:2), porque el hombre  dará cuenta de su mayordomía.

“Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes.  Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de tí? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.  Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza.
Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas.  Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?  El dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta.  Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. El le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta. Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas.  El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.  Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?  Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?  Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. “   (Lucas 16:1-13)
(2) Mientras que muchos en nuestro mundo moderno podrían criticar a esta mujer por  su donación, Jesús  la elogió . Él la elevó por encima de los que dieron grandes cantidades, lo que revela que dar proporcionalmente es más importante que una mera cantidad. Cristo eleva la calidad a la cantidad.

(3) Este incidente también pone de relieve la divinidad de Jesús: Él sabía que esta mujer había estado casada  y que ahora era viuda , sabía que ella era muy pobre, con  recursos mínimos para sostener su existencia  y él sabía que este mujer había depositado su totalidad de los ingresos en el tesoro – “. Todo lo que tenía en su vida”

Cristo no pudo haber conocido estos hechos de una mujer extraña por simple observación de la escena tal como ocurrieron. Esto no es sino una de las incontables líneas de evidencia de que el hombre de Nazaret no era una persona común. Él era Dios en la carne (Juan 1:1, 14).

La mujer agraciada que es la heroína de esta historia permanece sin nombre a través de los siglos. Su ejemplo, sin embargo, ha inspirado a un sinnúmero de personas sinceras que han necesitado un “empujón” con referencia a su lealtad monetaria al Todopoderoso. No podemos dejar de llamarla bendecida, y es posible que tengamos todas las expectativas de encontrarnos con ella en el reino eterno.

 

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

Subscribe

Subscribe to our e-mail newsletter to receive updates.

Sin comentarios aún.

Dejar tu comentario

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD