“El Apoyo A Los Predicadores Del Evangelio”

Los  rabinos judíos tenían un dicho: “El que no enseña a su hijo un oficio es como si lo llevara a ser un ladrón.”

Aunque Pablo fue educado como un estudioso de la ley hebrea bajo el célebre Gamaliel (Hechos 22:3), sin embargo, como joven aprendió el oficio de hacedor de tiendas. Por consiguiente, cuando Pablo, en su segundo viaje misionero, llegó a Corinto, lo primero que hizo fue buscar trabajo para sostener  sus necesidades. Él fue capaz de contactarse con Aquila y Priscila, que recién habían llegado de Roma, ellos eran del mismo oficio.  Pablo hizo tiendas durante la semana, o tal vez por las noches.

 

“Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios”  (1 Tesalonicenses 2:9). El día  sábado fue a la sinagoga judía,  razonando y tratando de persuadir a los Judíos y griegos (gentiles que fueron atraído por la religión hebrea) a la verdad del cristianismo.

En Hechos 18:5, Lucas registra estas interesantes palabras: “Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.” .

Pablo estaba absorbido por completo en la predicación” . La opinión común es que el sentido es: El apóstol “se limitó” a la predicación, en lugar de continuar su participación en el negocio de las carpas. Pero, ¿Cómo fue capaz de hacer esto ya que otros pasajes dejan claro que no fue apoyado financieramente por la iglesia en Corinto? De hecho, se negó.

 

“Porque ¿en qué habéis sido menos que las otras iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga? ¡Perdonadme este agravio! “(2 Corintios 12:13).

La mejor respuesta es la siguiente: Cuando Silas y Timoteo se unieron a Pablo,  trajeron el apoyo de otras congregaciones, por lo que el apóstol diría más tarde a los Corintios:

“He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros. Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso. “(2 Corintios 11:8-9).

“Despojado” es una hipérbole (una exageración para dar énfasis idiomáticas), lo que sugiere que los Corintios debieron haber  mantenido a los predicadores, sin embargo otros tuvieron que tomar esa iniciativa. El apóstol se negó al apoyo de Corinto como una cuestión de conveniencia, debido a un elemento anti-Pablo en esa iglesia.

Y así, aunque el apóstol se mantuvo por un tiempo en Corinto, llegó un  momento en que tuvo fondos suficientes, por lo que pudo renunciar al trabajo físico, y dedicarse por completo a la predicación del evangelio.

A través de los siglos, ha habido un sinnúmero de hombres piadosos que han trabajado incansablemente con sus manos a fin de mantenerse a sí mismos para  poder proclamar la Palabra. Con frecuencia, esto ha sido absolutamente necesario. ¿Dónde estaría la iglesia  hoy en día sin hombres tan dedicados a Él?

Dicho esto, hay que reconocer que este no es el ideal divino. Lo ideal es que el pueblo de Dios debe apoyar económicamente a aquellos que utilizan su tiempo y energías en la predicación de las Sagradas Escrituras. Considere lo siguiente:

Jesús envía a los setenta
Cuando Jesús envió a los setenta discípulos a proclamar el evangelio, les advirtió de no tomar nada para el camino, sino que  disfrutaran de la hospitalidad de quienes les recibieran, la razón de ser, “…el obrero es digno de su salario…” (Lucas 10: 7).

Pablo instruye a los corintios
En 1 Corintios, capítulo 9, Pablo argumenta en detalle que los predicadores del evangelio deben ser apoyados por aquellos a quienes enseñan.

(1) Los predicadores tienen el “derecho” (exousia – “autoridad”) que se les apoye por  su trabajo.  “¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber? “ (Versículo  4)

(2) La familia del predicador tiene el “derecho” de apoyo. “¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? “  (Versículo  5);

(3) El predicador tiene el “derecho” a trabajar en lo secular. “¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar?” (Versículo 6);

(4) El predicador no debe hacer el trabajo a sus “propia expensa”¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? (versículo 7);

(5) El Antiguo Testamento prefigura que Dios tuvo  “cuidado” de sus predicadores.

 

¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes,  o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.”… “¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan?”  (Versículos .8 -10,13).

(6) Los que “siembran” en el reino espiritual son dignos  de “obtener” beneficios materiales.   “Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?    Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.”  (Versículos 11-12)

 
(7) El apoyo de los fieles predicadores del evangelio es “ordenado” por el mismo Señor.  “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.” (Versículo  14).

Pablo dice que aquellos que son “enseñados en la palabra” deben “comunicar” (koinonia – compartir) con su maestro de toda cosa buena, es decir, retribuyan con lo material el apoyo espiritual recibido.  “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye”   (Gálatas 6:6).

La iglesia de Filipos en su apoyo a Pablo no sólo lo hacía para su beneficio, sino que su obra producía “fruto” que era depositada en su cuenta.  “No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta” (Filipenses 4:17). La implicación es clara – aquellos que se niegan a ayudar a sostener los predicadores piadosos se privan de bendiciones espirituales.

Los ministros de Dios tienen el mismo derecho a  salarios acorde con sus capacidades como cualquier otra persona. ¿Tienen derecho a los programas de seguro y jubilación? ¿Por qué no? Si los miembros son bien tratados por sus empleadores, debemos tratar a los mensajeros del Señor con menor responsabilidad?.

Es mi opinión que cuando uno ama al predicador de su congregación, y lo trata con dignidad y honor, él los recompensará por diez en su dedicación.

 

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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