“¿Permanecerá La Tierra Para Siempre?”

Algunos piensan que esta tierra se convertirá en una especie de paraíso original como en los tiempos de Adán y Eva  o en un lugar espiritual adaptado para aquellos que serán transformados en cuerpos espirituales. Sin embargo,  La enseñanza de que la tierra  permanecerá eternamente no se puede
apoyar en las Escrituras.   Observemos algunos pasajes que rechazan esta idea:
1. “El cielo y la tierra “pasarán”, pero mis palabras no pasarán”(Marcos 13:31)
El “cielo” aquí y en otros pasajes, es el que Dios creó al principio. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1)

Los cielos cuentan la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmo 19:1)
2. “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”  (Mateo 5:18)

“Hasta que” en el pasaje significa, “antes de un determinado tiempo “.
Jesús estaba diciendo que antes que el cielo y la tierra pasen todo lo que la ley dice se cumpliera. Su  declaración se basó en el hecho de que el cielo y la tierra desaparecerían y todo lo que la ley señalaba se cumpliría antes de que esto ocurriera.
3. Hebreos 1:10-12 – “Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, 
Y los cielos son obra de tus manos.  Ellos perecerán, mas tú permaneces; 
Y todos ellos se envejecerán como una vestidura. Y como un vestido los envolverás, y serán mudados

 

Este pasaje afirma que los cielos y la tierra 1) perecerán 2) se envejecerán 3) serán mudados como un vestido. La palabra “perecerán” es la traducción de la palabra abad, la cual significa “ser destruido” o “perecer”, tal como en la siguiente expresión: “Como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios” (Salmos 68.2).

 

Cuando se derrite la cera, ésta es quemada y destruida; lo mismo sucederá al cuerpo de los impíos. Esto es lo que le ocurrirá a los cielos y a la tierra, en contraste con Dios, cuyos días no tendrán fin.

 

Hay quienes entienden que este pasaje no enseña que los cielos y la tierra tendrán un fin, porque dice: “los mudarás” (Salmo 102:26). Para ellos estas palabras significan que los cielos y la tierra serán renovados, cambiados, a una forma diferente. No obstante, el versículo dice: “Como un vestido los envolverás y serán mudados”. ¿Qué es lo que uno hace cuando se cambia ropas desgastadas? Las desecha. Los cielos y la tierra serán mudados como ropa la cual, cuando se cambia, será removida, desechada, y reemplazada.

 

Aunque la traducción que usan los Testigos de Jehová (la traducción del Nuevo Mundo) es contradictoria con lo que ellos enseñan, ésta traduce este versículo de la siguiente manera: “Ellos mismos perecerán, pero tú mismo permanecerás de pie; y así como una vestidura ellos se desgastarán. Así como el vestido los reemplazarás, y terminarán su servicio” (Salmos 102.26). Evidentemente, este versículo enseña que los cielos y la tierra perecerán, pasarán, y serán reemplazados. El Nuevo Testamento retoma este tema.

 
4. “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”2 Pedro 3:10
La palabra “elementos” se refiere a “la sustancia del  mundo material. ”
Algunos tratan de evadir la enseñanza de 2 Pedro 3:10 diciendo que la palabra “tierra” en el versículo  simplemente habla  acerca de los hombres impíos como en el versículo 6 quienes perecieron, pero la tierra quedó intacta. (“por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua”).

 

La palabra “mundo” del griego cosmo   usualmente se refiere a los habitantes de la tierra —incluyendo a la humanidad, las naciones y las organizaciones humanas— o a la pecaminosidad que a menudo caracteriza a este mundo.   Note que los versículos 6 y 10 ni siquiera usan las mismas palabras, es decir, el versículo seis usa “mundo” y el versículo 10 usa la palabra  “tierra”.
 

Lo que la segunda de Pedro 3.7–13 da es una descripción  plena del paso de los cielos y la tierra: “pero los cielos y la tierra, están reservados por la misma palabra guardados para el fuego” (versículo 7); “los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (versículo 10); “Todas estas cosas han de ser deshechas” (versículo 11); “¡los cielos, encendiéndose, serán desechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (versículo12).

 

Todo lo que existe está destinado a la destrucción total. Su desaparición está vinculada directamente con el regreso de Cristo. “El día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”   (2 Pedro 3:10).

 

¿Cuándo será deshecha la tierra? En “el día del Señor” . ¿Cuál día es ese? El que “vendrá como ladrón en la noche” , o sea, el de la Segunda Venida de Cristo. Ya que la tierra será deshecha en el día cuando regresa el Señor, ¡es del todo imposible que pecadores o justos la habiten después de aquel día, pues la tierra habrá dejado de existir!

 

Apocalipsis resume el argumento respecto al destino de la tierra de la siguiente manera: “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo,…” (Apocalipsis 20.11).

 

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más” (Apocalipsis 21.1).

 

Los cielos y la tierra actuales, los cuales son el primer cielo y la primera tierra, no serán renovados para tomar su condición de paraíso  original, ni serán convertidos en una habitación espiritual. Serán quemados y pasarán. Dios no dijo que los renovaría. Esto fue lo que Juan escribió:

 

“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas” (Apocalipsis 21.5). Dios proveerá una habitación nueva, no material, para seres espirituales (1 Corintios 15.44).

. Algunos de los argumentos utilizados para tratar de sostener la afirmación de que la tierra permanecerá eternamente son los siguientes:
Algunos enseñan que  el propósito original de Dios era  tener un paraíso en la tierra y aunque fue perdido en Adán y Eva, Dios todavía  cumplirá con sus planes que había para la tierra.  La Biblia no enseña en ninguna parte esta idea.
El propósito eterno de Dios era salvar a los hombres a través de Cristo, no hacer de la tierra un paraíso para el hombre.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,  según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:3-4)

 

“quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio”  (2Timoteo 1:9-10)
Algunos tratan de enseñar de Isaías 45:18  “Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro”que si la tierra ha de ser destruida, Dios la creó en vano.  No, la tierra ha servido el propósito de Dios y no  deja de ser necesaria.  Las casas antiguas son a menudo destruidas después de cumplir varias generaciones. El hecho de que fueron destruidos, no significa que se hicieron en vano.

 

El argumento de que la tierra fue creada para ser “habitada” y que no fue creada “en vano” (Isaías 45.18) no prueba que nunca pasará. La creación de la tierra no ha sido un esfuerzo desperdiciado, pues está habitada y ha estado habitada por miles de años. Dado que este versículo no dice que la tierra estará habitada “para siempre”,  no prueba que la tierra no pasará.
Salmo 37:9-11 – Algunos dicen que este pasaje se refiere a una época en el futuro, cuando los mansos heredarán la tierra y, por tanto,  según ellos, demuestra que la tierra permanecerá eternamente. Este pasaje no dice nada sobre la tierra que permanecerá eternamente.. En lugar de referirse a un momento en el futuro, el pasaje se aplica a la edad del Antiguo Testamento.
El  Salmo 37, así como muchos otros, es poético y es una  declaración proverbial que muestra que los mansos heredarán la tierra.

Los judíos utilizaban las expresiones “heredad” y  herencia ” de    la tierra “para referirse a  los favores y bendiciones de Dios. Se les dio las bendiciones, cuando por primera vez entraron en la tierra de Canaán.

Les dio las tierras de las naciones, Y las labores de los pueblos heredaron; Para que guardasen sus estatutos, Y cumpliesen sus leyes. Aleluya.”  (Salmo 105:44-45)
Ellos seguirían teniendo su herencia, siempre y cuando  permanecieran  fieles a Dios.

 

“La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da.”  (Deuteronomio 16:20)

“Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS…  Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Jehová en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella.  Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra (Deuteronomio 28:58-64)
Hay muchos pasajes que muestran que los malos Israelitas fueron cortados  y destruidos de la tierra. A menudo, perdieron su herencia y, a veces fueron puesto bajo cautiverio.

“Y extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab; y limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, que se friega y se vuelve boca abajo.
Y desampararé el resto de mi heredad, y lo entregaré en manos de sus enemigos; y serán para presa y despojo de todos sus adversarios;  por cuanto han hecho lo malo ante mis ojos, y me han provocado a ira, desde el día que sus padres salieron de Egipto hasta hoy. (2 Reyes 21:13-15)

Acuérdate, oh Jehová, de lo que nos ha sucedido; Mira, y ve nuestro oprobio.  Nuestra heredad ha pasado a extraños,  Nuestras casas forasteros. 

(Lamentaciones 5:1-2)
Fue a los que fueron agradables a la vista de Dios – los mansos y los justos – que fueron bendecidos de heredar la tierra.

 

“Sembraron trigo, y segaron espinos; tuvieron la heredad, mas no aprovecharon nada; se avergonzarán de sus frutos, a causa de la ardiente ira de Jehová.  Así dijo Jehová contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel: He aquí que yo los arrancaré de su tierra, y arrancaré de en medio de ellos a la casa de Judá.  Y después que los haya arrancado, volveré y tendré misericordia de ellos, y los haré volver cada uno a su heredad y cada cual a su tierra. (Jeremías 12:13-15)

“Así ha dicho Jehová el Señor: Estos son los límites en que repartiréis la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel. José tendrá dos partes.  Y la heredaréis así los unos como los otros; por ella alcé mi mano jurando que la había de dar a vuestros padres; por tanto, esta será la tierra de vuestra heredad. “

 

“Repartiréis, pues, esta tierra entre vosotros según las tribus de Israel. Y echaréis sobre ella suertes por heredad para vosotros, y para los extranjeros que moran entre vosotros, que entre vosotros han engendrado hijos; y los tendréis como naturales entre los hijos de Israel; echarán suertes con vosotros para tener heredad entre las tribus de Israel.”  (Ezequiel. 47:13-14, 21-22)

Algunos dicen que la  bienaventuranza en Mateo 5:5 enseña que la tierra permanecerá eternamente.  La expresión del Señor es simplemente una declaración proverbial que significa que los mansos recibirán la bendición de Dios. Dios siempre ha mostrado favores especiales a los humildes. Salmo 147:6
La frase “la tierra por heredad” no se debe utilizar para enseñar que en  la tierra se va a morar eternamente, lo que debe  entenderse a la luz de los pasajes que claramente  enseñan que la tierra pasará.
Las bienaventuranzas del Señor (Mateo 5:1-12) son hermosas expresiones que muestran que los mansos y los justos tienen una mejor vida aquí y  la vida eterna al  final, y no dicen nada sobre la tierra que permanecerá eternamente.

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.”  (Mateo 5:3)

“Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”  (Mateo 5: 10-12)
En  Eclesiastés  1:4, y en el Salmo 104:5 – Algunos enseñan que la palabra “para siempre” enseña que la tierra es eterna.  La palabra “para siempre” en los pasajes anteriores significa “edad  duradera “o” hasta un período indefinido de tiempo. “para siempre” no significa “eterno” o “eterna”.
Observe cómo la palabra “para siempre” se utiliza en los siguientes pasajes:
a. Éxodo 12:14 – “Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis”
b. Éxodo 12:17 – “Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua”
c. Números 18:19 – “Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieren a Jehová, las he dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto de sal perpetuo es delante de Jehová para ti y para tu descendencia contigo.”
d. 2 Reyes 21:7 – “Y puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de la cual Jehová había dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén, a la cual escogí de todas las tribus de Israel”
e. 2 Crónicas. 2:4 – “He aquí, yo tengo que edificar casa al nombre de Jehová mi Dios, para consagrársela, para quemar incienso aromático delante de él, y para la colocación continua de los panes de la proposición, y para holocaustos a mañana y tarde, en los días de reposo, nuevas lunas, y festividades de Jehová nuestro Dios; lo cual ha de ser perpetuo en Israel”
f. 2 Crónicas. 33:4 – “Edificó también altares en la casa de Jehová, de la cual había dicho Jehová: En Jerusalén estará mi nombre perpetuamente.”

3.  Los  adventistas del Séptimo Día dan el mismo argumento de la  palabra “para siempre” para referirse  al sábado.
a. Éxodo 29:9 – “Les ceñirás el cinto a Aarón y a sus hijos, y les atarás las tiaras, y tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos. ”
b. Éxodo 31:16 – “Guardarán, pues, el día de reposo los hijos de Israel, celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo”
c. Levíticos 24:9 – “Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en lugar santo; porque es cosa muy santa para él, de las ofrendas encendidas a Jehová, por derecho perpetuo”
Las palabras “perpetuo” y “para siempre” son de la misma palabra en el original.

 

Algunos utilizan un gran número de pasajes para tratar de mostrar cómo las condiciones serán en el paraíso en la tierra.. Los pasajes que usan no se refieren a un paraíso en la tierra   sino  a las diversas condiciones en el Antiguo Testamento, o a la época del Nuevo Testamento.
a. Isaías 11:1-10 – Pablo citó este pasaje y lo aplicó a  la época del Nuevo Testamento – “Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, Y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles esperarán en él.  (Romanos 15:12).
b. Isaías 9:6-7 –“ Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.  Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” Es citado en Lucas 1:32-33 y aplicado a Jesús. Jesús está ahora en el trono de David reinando – Hechos 2:30, 1 Pedro. 3:22.
c.  Isaías 65:17-25 es una clara alusión a que la tierra no  se volverá en un lugar paradisiaco  donde los salvados vivirán como lo señalan los Testigos de Jehová y los Adventistas, sino una promesa hecha al Israel terrenal. Estos grupos religiosos pintan escenas idílicas de un reino milenario terrenal donde los animales tales como el lobo y el león se apacientan pacíficamente con el cordero y el buey, conviviendo todos en perfecta armonía, juntamente con hombres, mujeres y niños, en campos verdosos de belleza encantadora.  Sin entender que deben ser entendidos simbólicamente de acuerdo al contexto.

Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento” ( Isaías 65:17).

Un estudio simple del pasaje nos hace ver que los cielos nuevos y la nueva tierra que se refiere el profeta, no es el mismo cielo nuevo y tierra nueva al que se refiere tanto Pedro en su segunda epístola como al del pasaje del Apocalipsis 21:1-7 que si señalan el lugar celestial que esperamos los cristianos.

 

“Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.   Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.  Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.  No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.  Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.  No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos.  No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.  Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.  El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.

 

He subrayado algunos textos para señalar que estos versículos claramente enseñan de una bendición física para los Judíos del Antiguo Testamento y no enseñan de una tierra gloriosa y paradisíaca  para los salvados en el futuro:

1.- En esta tierra  La “muerte” sigue asechando a los seres humanos.   “No habrá más allí niño que muera de pocos días… porque el niño morirá de cien años” (65:20). Las condiciones óptimas de paz y prosperidad en la “nueva tierra” que Jehová proyecta para los judíos hacen posible una vida normal muy bendecida. El niño no muere prematuramente. Llega a viejo, pero ¡siempre muere!

En cambio, en la “tierra nueva” de Apocalipsis 21:1-7, “ya no habrá más muerte”.   “No habrá más allí… viejo que sus días no cumpla” (65:20). Sin embargo, moriría.

“Según los días de los árboles serán los días de mi pueblo” (65:22). A pesar de vivir algunos árboles largos años, siempre mueren. Asimismo le sucedería a las personas que habitaran la “nueva tierra” que Jehová promete a su pueblo electo Israel.  Los judíos que habitarían la “nueva tierra” prometida en Isaías 65 serían seres humanos con cuerpos físicos sujetos al envejecimiento y la muerte.

Contrasta marcadamente la naturaleza de los seres que habitarán la “tierra nueva” de Apocalipsis 21, pues estos, resucitados y glorificados, tendrán cuerpo espiritual, poderoso e inmortal (1 Corintios 15:42-44).

 

2.  El “pecado” sigue en la “nueva tierra” de Isaías 65.  “Y el pecador de cien años será maldito (65:20). Sin pecado, no hay pecador; por lo tanto, el pecado seguiría haciendo estragos en la “nueva tierra” que Dios proyecta para su pueblo.     La “tierra nueva” de Apocalipsis 21, con su “nueva Jerusalén”

“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Apocalipsis21:27).

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segundo” (Apocalipsis 21:8). No habrá pecado en esta “tierra nueva” .

En la “nueva tierra” de Isaías 65, siguen comiendo, bebiendo, sembrando y construyendo .   “Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas” (65:21-23).  Los justos que ocuparán la “tierra nueva” de Apocalipsis 21 no tendrán la necesidad de construir  sus propias casas y alimentarse con productos del campo que ellos mismos tengan que cultivar año tras año por toda la eternidad Obviamente, aquel nuevo mundo venidero será muy diferente a la “nueva tierra” de Isaías 65.

Nuestra esperanza es celestial como lo señalan innumerables pasajes de las Escrituras.  Cristo mismo está preparando las mansiones que habitaremos .

“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”  (Juan 14:1-3)

“a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio” (Colosenses 1:5)

 

Es el Padre mismo es el que edifica la “nueva Jerusalén”, “la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 11:10). Edificar casas, plantar viñas y comer su fruto evidencian que la “nueva tierra” de Isaías 65 es material; pertenece a este universo visible y temporal. En cambio, la “tierra nueva” de Apocalipsis 21 pertenece a otra esfera.  Allí no tendremos que preocuparnos por viviendas, cultivar campos para proveernos de alimentos materiales, sudar, gastarnos físicamente en tareas duras

Por lo contrario, la ciudad celestial, la nueva Jerusalén de la “tierra nueva” de Apocalipsis 21, “no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera” (Apocalipsis 21:23).

5.   En la “nueva tierra” de Isaías 65, las mujeres siguen engendrando hijos . Por implicación, los hombres y mujeres siguen casándose . “No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición ; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos” ( Isaías 65:23 ).

Los fieles y obedientes de la nación terrenal de Israel eran el “linaje de los benditos de Jehová” para aquellos tiempos antes de Cristo. Y “sus descendientes” eran sus hijos carnales. Pero, en la “tierra nueva” de Apocalipsis 21, los redimidos resucitados y glorificados no se casan ni engendran hijos. “Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertes, ni se casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles” ( Lucas 20:34-36 ).

 
Ninguno de los pasajes señalados   nada dicen sobre la tierra que se convertirá en el lugar paradisiaco por el resto de la eternidad

 

La Biblia enseña que los cielos y la tierra pasarán. Génesis 8.22  da a entender que la tierra no perdurará eternamente:

“Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche”. Si la tierra ha de permanecer para siempre, entonces este pasaje está diciendo que estas cosas nunca cesarán. Si la tierra no es eterna, entonces continuarán mientras exista.

 

La única esperanza que tenemos todos los creyentes es la que señala Pedro en sus epístolas.

 

“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,  para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros”.  (1Pedro 1:3-4)

 

Y que esperamos  con ansiedad  “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”  (2 Pedro 3:13)

 

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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