¿Hay “Señales” de la Segunda Venida de Cristo?

La historia está repleta de ejemplos de “profetas “sensacionalistas que han atraído la atención del público con la pretensión de conocer el tiempo de la venida del Señor.

William Miller, fundador del movimiento adventista, anunció que Cristo vendría en 1843, cuando la predicción falló,  hizo una  nueva revisión y estableció que sería en 1844.
Joseph Smith, el fundador de los mormones, enseñó que Cristo vendría a más tardar en 1891, pero se equivocó también.

Charles T Russell, fundador de la organización de la torre del Vigía más conocidos como los Testigos de Jehová, declaró que la Segunda Venida de Cristo tendría lugar en 1914.

Así como ellos en tiempos pasados muchos han sido  los pronosticadores más recientes  quienes  han sostenido que las “señales” de Mateo veinticuatro indican el tiempo que Jesús regresará a la tierra.

A medida que el Señor se apartó de Jerusalén  (Mateo 24:1,2), a sus discípulos le llamó la atención  los edificios del templo. El Señor entonces preguntó: : “¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada Obviamente, el Salvador se refería a la destrucción impresionante de Jerusalén, que se llevaría a cabo unos cuarenta años más tarde.

A medida que se sentó en el monte de los Olivos, los discípulos le preguntaron al Señor  “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”. Lo más probable que ellos supusieron  que la destrucción del templo y el fin del mundo tendrían lugar al mismo tiempo. Cristo, en su discurso, trató de corregir el error.

El Sermón de los Olivos se divide en dos secciones principales: en primer lugar, Jesús se refirió a la inminente destrucción de Jerusalén, y las “señales” que anunciarían el evento (Mateo 4-34), en segundo lugar, habló de su regreso definitivo, y la falta de señales que caracterizarían esa ocasión ( Mateo 24:35-44).

Sin duda, es una triste tragedia que estos especuladores   tomen la profecía bíblica y utilicen las “señales” que tienen que ver exclusivamente con la destrucción de la antigua Jerusalén, y traten de darle una aplicación moderna en el contexto de un Armagedón nuclear

Las señales que el Señor menciona se encuentran en Mateo 24:4-14. No vamos a tomar el tiempo para discutir esto en este artículo, pero es suficiente decir que todos y cada uno de ellas se cumplió en el lapso de cuarenta años entre el momento del discurso del Señor y la destrucción de Jerusalén en el año 70

En el balance de este artículo simplemente quiero demostrar de forma concluyente que en las “señales” de Mateo 24:4-14 no se  puede encontrar el cumplimiento del retorno final de Cristo.

Hay cuatro argumentos de peso que demuestran que las señales de Mateo 24:4-14  se relacionan con la destrucción de Jerusalén en el año 70 DC

En primer lugar, en el gran versículo  que marca la “división ” del capítulo, Jesús dijo claramente: “De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (34). La expresión “todo esto acontezca” se refiere a las señales que el Señor  había dado. Y “todo esto acontezca” – las señales – iban a llevarse a cabo antes de que “esa generación”, pasara.

La pregunta es – ¿cuál es el significado de “esta generación”? A los Dispensacionalistas les gusta decir que la palabra  ” generación” hace referencia a la “raza”, por lo tanto, no es más que una alusión a la raza judía, y  el Señor  indicaba que estas señales se cumplirían, cuando  la raza judía hubiera sido establecida.

Este punto de vista de “generación”, sin embargo, está en desacuerdo con el uso de la palabra en el Nuevo Testamento. La palabra “ genea” (generación)  se refiere básicamente a “la suma total de los nacidos en el mismo tiempo,  incluye  a todos los que viven en una generación en  un momento dado, los contemporáneos”  . Un estudio de varios pasajes en el Evangelio de Mateo lo confirma.

 

“Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros”    (Mateo 11:16)

 

“El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás”    (Mateo 12:39)

“Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar”  (Mateo 12:41-42)

“Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación” (Mateo 12:45)

“La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue”  Mateo 16:4

“Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá”  (Mateo 17:17)

 

“De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación”  (Mateo 23:36)

 

En segundo lugar. Es evidente, entonces, que las señales de la lección del Monte de los Olivos se limitan al  primer siglo. Las Consideraciones contextuales revelan que el Señor claramente se refería a una situación antigua y local.

Consideremos los siguientes factores:

(1) Cristo claramente especifica que la destrucción que vendría  se llevaría a cabo en  la zona del  antiguo templo (“el lugar santo” – Mateo 24:15) y la ciudad de Jerusalén “Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado”(Lucas 21:20)..

(2) A los discípulos de Judea se les advirtió que “huyeran  a los montes” “entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. (versículo 16) – instrucciones que no tienen que ver con el siglo que vivimos. Sin embargo, según el testimonio del historiador Eusebio, los cristianos, antes de la invasión de Jerusalén, huyeron a Pella al este del río Jordán y así se libraron de la suerte de los Judíos.

(3) El Señor advirtió: “El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa” (versículo 17). Una vez más, tal instrucción apenas tendría sentido si el Salvador hubiere  hablado de un ataque  nuclear moderno. Pero tenía mucho sentido en vista del hecho de que las casas de la antigua Jerusalén eran de techo plano y al lado una de la otra. En consecuencia, los cristianos podrían proceder, a través de “la calle de los tejados,” al borde de la ciudad y escapar.

(4) La amonestación: “Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ” (versículo 20)  anticipa  condiciones adversas en que los viajes serían  difíciles, y:

(5) ni en día de reposo” tiene en cuenta el hecho de que las puertas de la ciudad antigua se cerraban en el día de reposo “Sucedió, pues, que cuando iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del día de reposo, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del día de reposo; y puse a las puertas algunos de mis criados, para que en día de reposo no introdujeran carga.”  (Nehemías 13:19).

En tercer lugar, las ilustraciones dadas por Jesús para asegurar la preparación para su segunda venida excluye la posibilidad de  señales que permiten determinar el tiempo de ese evento.

En una serie de vívidas ilustraciones históricas, el Señor declaró que no existen indicadores  que señalarían su retorno, sino que el día del Juicio Final tomaría a los hombres desprevenidos.

(1) Como la gente en los días de Noé continuaron con sus  actividades  normales “hasta el día”, que vino el diluvio “ “Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,  y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:38-39)

(2) La gente de Sodoma  no fueron conscientes del desastre inminente hasta que “el día que Lot salió de Sodoma,”  Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;  mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.  Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste” (Lucas 17:28-30)

(3) Cristo declaró que iba a venir en un momento inesperado, incluso como un ladrón. “Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.  Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo 24:43-44)

 

“Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche” (1Tesalonicenses 5:2)

 

“Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas”. (2 Pedro 3:10) .

(4) La parábola de las vírgenes en Mateo 25 ciertamente enseña la lección de la constante preparación,  el novio llega en el momento más inesperado ( a la hora de la medianoche – una hora muy  sorprendente para una boda).

No hay nada en Mateo 24, que presta apoyo a la teoría de que Cristo habría dado algunas señales que anunciaran el fin del mundo.

En cuarto lugar, uno de los puntos más convincentes que demuestra que el Señor no dio señales de que el  fin de los tiempos podría ser calculado es la afirmación del versículo 36. “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”.”

El argumento es devastador: Jesús que dio  las señales de Mateo 24:4-14, ni siquiera sabía  cuando tendría lugar el momento de su Segunda Venida. Por lo tanto, debe ser obvio para cualquiera persona (excepto los totalmente engañados) que las señales de Mateo 24, de ninguna manera pueden ser empleadas para calcular el tiempo del retorno del Señor

¿No le parece extraño que los “profetas”  modernos ” puedan leer Mateo 24 y predecir el tiempo del fin del mundo, y sin embargo ni siquiera el que habló el mensaje fue capaz de descifrarlo?

No hay señales sobre el tiempo del fin de esta era. Esforcémonos, pues, estar siempre preparado para el regreso del Señor, o la muerte, cualquiera que ocurra primero.

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About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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