¿Es Verdad Que La Nación de Israel Va a Ser Restaurada a su Tierra?

 

  Existe  hoy una gran obsesión relativa a la “nación de Israel”. Las cuestiones relativas a la llamada  nación de Israel forman e influyen en la política mundial. La nación de Israel se ha convertido también en el impulso y el enfoque de muchas religiones y gran parte de sus teologías. En mayo de 1948, este interés realmente recibió impulso cuando Israel se convirtió oficialmente en un Estado independiente.  Es un hecho bíblico indiscutible  que Dios favoreció a Israel en proporcionarles  una ley escrita y otorgarles  las  bendiciones de  un pacto especial . Dios también entregó a  Israel  la tierra prometida, más tarde conquistada por Josué  (Josué 23). Con respecto a la “nación de Israel”,  Algunos dicen que  Israel nuevamente se convertirá en una nación grande en el  mundo y que Jesús mismo asumirá la posición de rey sobre este estado cuando regrese. Pero ¿Promete  la Biblia realmente a los judíos el retorno y que este no se haya cumplido?  ¿Dice que los judíos poseerán nuevamente los lugares sagrados, que reconstruirán el templo y volverán a sacrificar animales y a las formas antiguas de adoración que fueron abolidas con la muerte de Cristo Esto es típico de las   afirmaciones de la doctrina que se conoce como  el Premilenialismo. Ellos afirman que:

     ” La Biblia Trata  en gran parte  de Israel. En un sentido muy especial, ellos  son el pueblo de Dios. Él  les llamó a ser un pueblo Santo y les llevó a la tierra prometida; fueron  dispersos entre las Naciones debido a su desobediencia; y que a través de este   mismo Pacto inmutable  que Dios hizo con  Abraham, Isaac y Jacob que restaurará a Israel a la tierra de sus padres en la hora de final (Ezequiel. 36:24 – 28) … .Nunca en toda la existencia de Israel como nación hubo  la menor duda de la validez de las promesas incondicionales que Dios hizo a los padres fundadores de la nación. Dios mismo fue y sigue siendo, la garantía de los pactos dados por Dios y que garantizan la asignación eterna de la tierra, así como la permanencia de su  trono . El exilio de Israel de la tierra debido a la desobediencia no puede derogar esos pactos. Incluso si Israel es infiel, Dios sigue siendo un  Dios fiel  y  manteniendo el Pacto que restaurará otra vez  la nación a la tierra de sus padres….El Mesías no sólo reinará como ‘Príncipe de la paz’, ‘Rey de reyes y Señor de señores’, sino también como el ‘Rey de los judíos’ como Pilato  escribió  la inscripción   encima de la Cruz   del Mesías (Lucas. 23: 38). “

Hay expresiones en estos dichos que no corresponden a  la relación de Dios con el Israel físico existente ahora.  La Biblia claramente establece el hecho de que ha cambiado la relación de Dios con  Israel .  Así lo establece Pablo: “ Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. 
 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.  Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.   Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. “ (Romanos  11: 20-23).

 las promesas entregadas por Dios en relación a la  tierra eran condicionales, la Escritura contiene lo siguiente:

  “Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro Dios, para enojarlo;  yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos.  Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará Jehová.  Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.”  (Deuteronomio  4: 24-28).

     La promesa a Abraham no era sólo nacional, sino principalmente redentora, apuntaba a Jesús como el medio de la salvación y la bendición a todos los  que lo aceptaran. En  primer lugar, las promesas de Dios  que atañen a la salvación personal del hombre son condicionales .

 “ Vino el espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed;  Y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oidme, Asa, y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él: y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará.  (2 Crónicas 15: 1, 2).

Como hemos mencionado brevemente, la tierra prometida  de Dios a Israel se basó en su fidelidad a sus mandamientos (Deuteronomio  4: 24-28). También, las Escrituras son irrefutables sobre el hecho de que la promesa de la tierra fue totalmente cumplida por Dios.   Observe cómo enfáticamente el anciano Josué declaró tanto el cumplimiento de la promesa de la tierra de Israel y el hecho de que tuvieron que permanecer fieles a fin de mantener la tierra:

     sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado. Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.  Pero así como ha venido sobre vosotros toda palabra buena que Jehová vuestro Dios os había dicho, también traerá Jehová sobre vosotros toda palabra mala, hasta destruiros de sobre la buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado,  si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándoos a ellos. Entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado.” (Josué 23: 13-16) .

“Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.  Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada” ( Génesis 13: 15-16)

“Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.  Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.  Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.  Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí. Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.  En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;” ( Génesis 15: 13-18) 

      Cuando Israel pecó fueron sacados de la tierra, cumpliendo lo prometido en Deuteronomio capítulos  28-30 .   Israel no permaneció fiel.    El pacto de Dios  con  Abraham  incluía tres promesas: la promesa de la tierra; la promesa de Nación ; y la promesa de  la simiente, y  TODAS estas promesas Dios las cumplió.

     En cuanto a la promesa de la tierra, hemos visto que les fue dada  como una promesa condicional

 “Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas. 
 Pero así como ha venido sobre vosotros toda palabra buena que Jehová vuestro Dios os había dicho, también traerá Jehová sobre vosotros toda palabra mala, hasta destruiros de sobre la buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado,  si traspasareis el pacto de Jehová vuestro Dios que él os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinándoos a ellos. Entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado.” (Josué 23: 14).   

Dios les dio  la promesa de  la tierra a Abraham  a través de su simiente (Génesis  12: 1 – 7). “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 
 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”

Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. 
 Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 
 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.  Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.”  (Génesis 15:5)

“de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.” (Génesis 22:17)

Dios cumplió la promesa de darles la tierra prometida. Josué así lo manifestó , Salomón reinó en las fronteras dadas por Dios a Abraham y así lo creyeron los sacerdotes quienes dijeron que Dios cumplió su palabra. 

“Y Salomón señoreaba sobre todos los reinos desde el Eufrates hasta la tierra de los filisteos y el límite con Egipto; y traían presentes, y sirvieron a Salomón todos los días que vivió.” (1Reyes 4:21)

Así también es reconocido en los tiempos de Nehemías, que fue la época de la restauración de Israel a su tierra luego del largo cautiverio debido a su desobediencia. 

“Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham;
y hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia; y cumpliste tu palabra, porque eres justo. 
 Y miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en el Mar Rojo;” (Nehemías 9:7-9)

 Dios cumplió su promesa de Nación  dada a Abraham

Isaac fue el hijo prometido por quien fue cumplido. “Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac.”,  “( Génesis 21:3)

Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia.” (Génesis 21: 12)

“Después hubo hambre en la tierra, además de la primera hambre que hubo en los días de Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar.  Y se le apareció Jehová, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré.  Habita como forastero en esta tierra, y estaré contigo, y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham tu padre. Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,  por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.”  (Génesis 26:2-5)

 Como una promesa cumplida en tiempos de  Salomón

  “Judá e Israel eran muchos, como la arena que está junto al mar en multitud, comiendo, bebiendo y alegrándose. 
 Y Salomón señoreaba sobre todos los reinos desde el Eufrates hasta la tierra de los filisteos y el límite con Egipto; y traían presentes, y sirvieron a Salomón todos los días que vivió. “(1Reyes 4:20-21)

     Dentro de  las promesa dadas a  Abraham y a la nación de Israel estaba el tema de la restauración. Por lo cual  muchas de las profecías y textos en Jeremías, Isaías, Ezequiel, Zacarías y Daniel, que mencionan la restauración de Israel  fueron cumplidas, ya sea en el retorno de Israel desde el cautiverio babilónico o la restauración de Israel espiritual a través de la Iglesia de Jesús

“Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: 
36:23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha encargado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios sea con él, y suba.” ( 2 Crónicas 36: 22-23)

  “ Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;  sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.”  (Romanos 2: 28, 29).

Tres grupos de judíos regresaron a Palestina desde el cautiverio babilónico. Hubo quienes volvieron bajo Zorobabel en el 536 A. C.; Otros con Esdras  en el 458 A. C.; y otros a través de Nehemías en  el 445 A. C.

     Dentro de la promesa dada a Abraham se encontraba   la promesa de la simiente. La  promesa de la simiente se hizo a Abram en el Génesis 12: 1 – 7 y se encuentra otra vez en el Génesis 22: 15-18. Más tarde se hizo a Isaac en el Génesis 26: 1-4, a Jacob, a Judá y a David (Génesis 28: 3- 4, 13 -14; 49: 8-12; 2  Samuel 7: 12-16). La nación de Israel, la tierra y la simiente prometidas fueron medios para efectuar el propósito real de Dios, la redención en Cristo.

 “Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.  Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.  Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.  De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.  Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,”  (Gálatas . 3: 19-25).

Cristo es la última promesa de este pacto (La esperanza de Israel).

 “ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio;  promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos. “(Hechos 26:6-7)

“Así que por esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena” (Hechos 28:20)

Cristo es la simiente prometida y todos los que obedecen a Cristo son simiente de Abraham y herederos de la promesa.  Dios no hace acepción de personas .  Su bendición sobre Israel no fue tan sólo por su salvación , sino para que todas las naciones fuesen bendecidas.  

“Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.”  (Gálatas 3:8)

“Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.”  (Gálatas 3:16)

Ser Gentil o Judío no tiene importancia ahora.  En Cristo las diferencias terminaron.

“pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;  porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.  Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.  Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.”  (Gálatas 3:26-29)

 La Nación Santa de Dios no es hoy la nación de Israel  sino  la nación espiritual de Israel, el pueblo Santo de Dios, la iglesia. Dios ha creado una nueva nación que es espiritual. 

 “ Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;  vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”    (1 Pedro 2: 9, 10) .

El apóstol Pablo dice, “ Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.” (Romanos 2: 28, 29). 

Los Cristianos ahora son espiritualmente el Israel de Dios.

 “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.   Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel  de Dios.”  (Gálatas 6:15-16)

“ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia.  Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.” (Romanos 9:7-8)

Un nuevo pacto ahora guía a la familia de Dios, el antiguo pacto fue quitado como lo manifestaban las Escrituras.

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.” (Jeremías 31: 31)

 “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,  y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.  Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo,  todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo” (Colosenses 2:14-17)

 Este es el pacto que haré con ellos 
Después de aquellos días, dice el Señor: 
Pondré mis leyes en sus corazones, 
Y en sus mentes las escribiré, añade: 
Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.  Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado. ” (Hebreos 10: 16-18)

En Cristo, el remanente de Israel tiene la salvación así como también cualquier gentil que obedezca la fe.

“ a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles? 
 Como también en Oseas dice: 
Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, 
Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, 
Allí serán llamados hijos del Dios viviente. . (Romanos 9:24-27)

 
 “También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo; porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud.” (Romanos 9:27-28)

Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.
 No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: 
 Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme?    Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.
Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.  Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. ( Romanos 15:1-6)

Este es el pueblo de Dios, todos aquellos de la nación de Israel que han obedecido el evangelio, llamado en estos versos “el remanente” y todos los gentiles que entre las naciones hayan procedido también a la obediencia de este evangelio.

      Consideremos  un par de puntos  de los cuales señalan al Israel espiritual. Observe cómo en el ( Génesis 26: 4)  y ( Génesis 28: 14) se hace referencia a que  todas las Naciones o las familias de la tierra iban a ser  bendecidas. Este pensamiento iba  más allá del concepto de Israel como nación  y  se refiere absolutamente al Israel espiritual. En Zacarías capítulo seis, un texto que se utiliza para enseñar la restauración de la nación de Israel física, se hace referencia profética a Jesús, como rey sentado en su trono, y  sacerdote al mismo tiempo, algo totalmente cumplido y en lo cual es Jesús sólo en lo que respecta a la nación espiritual de Israel. 

 “El edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos.”   (Zacarías  6: 13).

   “Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? 
 Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley; y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar. Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.”   (Hebreos 7: 11-14).

     Los judíos en el primer siglo  anhelaban  el resurgimiento de su reino y el fin de la dominación romana. Pensaban que el Mesías venía a establecer un reino físico (Lucas 19: 11-28). “Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 
Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 
Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 
 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.   Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 
Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.  Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.  Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.  Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.  Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;  ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?  Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.   Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.  Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.  Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí.   Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén”.   

Cuando Jesús explicó  que su reino  era de carácter espiritual, le rechazaron    

“ Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?  Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?  Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?  Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.” (Juan 18: 33 – 36).

   Por desgracia, muchos “Judíos” y no judíos siguen buscando una restauración física de la nación de Israel.

   El principal objetivo de las promesas a Abraham eran espirituales y se cumplieron en Jesús y su reino espiritual ( Gálatas 3)

    Todos los que piensan en la restauración Israel a su tierra y su regreso a Jerusalén ignoran el hecho de que no es posible determinar con certeza quien es   judío o de qué tribu ellos han descendido, ya que todos los registros genealógicos judíos fueron destruidos con la destrucción de Jerusalén en el año 70 D. C.  Esto parece haber sido uno de los propósitos de la destrucción total del templo, y el sistema judío para nunca volver a establecerse nuevamente. Con razón Jesús hablando con la Samaritana le dijo:   “Jesús le dijo: “Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 
Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.  Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 

 “Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.” (Hebreo 8: 13) y ( Mateo 24). Tenga en cuenta las siguientes observaciones:

“Cuando Zorobabel trajo a los cautivos de Babilonia, uno de sus primeros cuidados parece haber sido tomar un censo de los que volvieron, y establecerlos  según sus genealogías. Pasando  a la época del nacimiento de Cristo, tenemos un incidente que prueba  la continuación de la economía genealógica judía en el hecho de que cuando Augusto Cesar  pidió el censo del imperio para ser empadronado, los judíos en la provincia de Siria fueron inmediatamente cada uno a su propia ciudad. Los expedientes genealógicos judíos continuaron siendo guardados hasta cerca de la destrucción de Jerusalén. Pero no hay ninguna  duda  que los registros de las tribus y de las familias judías fueron destruidos  en la destrucción de Jerusalén. ” (Diccionario de la biblia de Smith).

      Se nos dice que el apóstol Pablo enseñó claramente la restauración  física de la nación de Israel y también su salvación en Romanos capítulos nueve al once. Permítanme presentar un examen superficial de lo que Pablo escribió a los Romanos.

     Pablo fue muy solidario con respecto a la salvación de sus hermanos judíos (Romanos 9: 2-5) “que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.  Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;  que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas;  de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén”.

Pablo distingue entre el Israel físico y el Israel  espiritual y demostró que “los hijos de la promesa son el Israel espiritual.

 (Romanos  9: 6-8).  “No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas,  ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia.  Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.” 

Pablo  también utiliza “Judío” en un sentido literal (Romanos 9: 24). Pablo dijo que sólo un “remanente” de los judíos se salvaría :

“mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó.  ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo,  como está escrito: 
He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; 
Y el que creyere en él, no será avergonzado.” (Romanos  9: 27, 31-33,  tiene un doble significado, salvación física respecto del retorno desde el cautiverio babilónico y también que  unos pocos aceptarían el Evangelio). Pablo quería urgentemente la salvación de sus hermanos, pero ellos  rechazaron   los medios de la salvación de Dios.

 “que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.  Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;  que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas;  de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén”. (Romanos  10: 1 – 3).

 Cristo fue el cumplimiento y la culminación de la ley de Moisés, el sistema en que los judíos tenazmente buscaban salvación.

  “Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia.  Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; ” (Romanos 10: 1-4)

 Israel puede volver a Dios por fe. Los Judíos como nación  rechazaron el evangelio y por ello están perdidos. Sin embargo si ellos obedecen al evangelio , se pueden salvar .

 “ Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles.  Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: 
Te he puesto para luz de los gentiles, 
A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.  Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna” 

 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”  (Hechos 13:46-48)

     Es en  el contexto anterior  que Pablo  hace la siguiente  declaración en la que los defensores de la restauración de la nación de Israel basan su teoría, dice así:

     “.y luego todo Israel será salvo, como está escrito: 
Vendrá de Sion el Libertador, 
Que apartará de Jacob la impiedad.
 Y este será mi pacto con ellos, 
Cuando yo quite sus pecados.” (Romanos 11:26-27)

     ¿Si la declaración, “… Luego todo Israel será salvo” significa que todos los judíos a nivel nacional se convertirán a Cristo en relación con el retorno de Cristo, cómo conciliar esto con la enseñanza contextual que sólo un remanente, sería salvo? Sin embargo, si comprendemos “Israel” en el sentido de que Pablo ha utilizado el término, el Israel espiritual, entonces no experimentaríamos  dificultades en comprender el pasaje.   Recuerde la declaración de Pablo:

 “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;  sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.”  ( Romanos 2:28-29)

“No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia.   Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.” ( Romanos 9:6-8) 

     Para terminar, me permito amablemente decir que el sistema doctrinal, conocido como el Premilenialismo, que establece la restauración física y la Salvación Nacional de la nación de Israel no es bíblico. La predicación del  Evangelio  a todas las Naciones sería  totalmente inconsecuente (Marcos 16: 15, 16, Hechos 10: 34, 35). Como hemos visto, incluso establecer ascendencia judía con total precisión es imposible  Los defensores de la restauración de la nación de Israel y su retorno masivo a la tierra prometida, etc. han malinterpretado equivocadamente las promesas originales y su cumplimiento pasado. La “esperanza de Israel,”  es el cielo y no la restauración física de la nación de Israel (Hechos  28: 20,  4: 4). Ellos, además, tienen un concepto físico del Evangelio y el Reino. Jesús  ahora está reinando sobre su reino y cuando regrese, va a ser el final de su reinado y  no el comienzo  de el (Hechos 2: 29-36; I Corintios 15: 24; Juan. 5: 28, 29).

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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