¿Es el Bautismo Parte Del “Evangelio”?

 

Hay quienes sostienen que  “si el bautismo es un requisito esencial en el plan de salvación, ¿Por qué Pablo lo desestima por no ser parte del evangelio en (1 Corintios 1:17)?”

Este es un argumento común empleado por ciertas personas que pertenecen al mundo denominacional religioso en un esfuerzo de negar el peso de varios pasajes que asocian  el bautismo con la remisión de los pecados.

 

En 1 Corintios 1:17, el apóstol inspirado escribió:

” Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio…”

Ellos argumentan que si somos salvos por el evangelio (Romanos 1:16) Pablo, sin embargo, dicen  “separa el bautismo del Evangelio, al decir:” no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio.” Por lo tanto, concluyen que el bautismo no es parte de lo que nos salva”

Esta opinión refleja una total falta de comprensión o una tergiversación de la instrucción de Pablo en este pasaje importante. Tenga en cuenta el contexto inmediato.

El apóstol está abordando el problema de las divisiones en la iglesia de Corinto. Algunos de los cristianos estaban embelezados desmesuradamente con la persona que los había bautizado; hasta el punto de adoptar el nombre del que lo bautizó como un título religioso (véanse los versículos 12-13). “Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.
¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?”

 

Una práctica no muy diferente a la costumbre común de uso de títulos humanos en el mundo moderno de la “cristiandad”.

En vista de tal perversión, Pablo expresa una  acción de gracias que  había bautizado personalmente a  sólo unas pocas de estas personas.

 

“Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo, para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre.  También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro”  ( 1 Corintios 1: 14-16).     Es en este contexto en el que escribió.

 

El bautismo no era el problema, sino que era la práctica perversa de los Corintios  que justifica este reproche “Porque Cristo no me envió a bautizar.”  Señalando claramente  que “al abstenerse de bautizar a todos los conversos, el Apóstol no había dado ocasión de la adhesión excesiva a sí mismo” el tema aquí no es el bautismo propiamente tal, si importa o si no importa, sino la cuestión de partidismo en la iglesia.

La palabra “bautizar” significa aquí “administrar el rito” del bautismo.   Pablo no había recibido el encargo de ser  un administrador del bautismo. El hecho está  que sólo podía recordar tres nombres de los que él había bautizado, durante una estancia de dieciocho meses en la ciudad de Corinto

 

“Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo,  para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre.  También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro”           (1Corintios 1:14-16).

 

“Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.”(Hechos 18:11), es una clara evidencia de ello. Su función principal ha sido proclamar el evangelio.

 

A los apóstoles se les mandó  bautizar. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo “(Mateo 28:19), pero no tenían que sumergir a las personas con sus propias manos,  Jesús bautizaba, pero empleaba a sus discípulos para el acto mismo .

 

“Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba”  (Juan 3:22)

 

“Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos”

(Juan 4:1-2)

El apóstol no se estaba desvinculando de la importancia del bautismo como un componente en el plan sagrado de la redención:

 

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado (Marcos 16:16)

 

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.  (Hechos 2:38)

 

“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo “(1 Pedro 3:21)

 

Más bien, estaba afirmando que no debe atribuirse una connotación  especial a la persona que administre el rito.

 El mismo Pablo fue bautizado a fin de que sus pecados  fueran “lavados”

 

“Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.” (Hechos 22:16), y  él enseñó que por medio del bautismo se entra “en Cristo”

 

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?  Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”  (Romanos 6:3-4)

 

¿Cuándo andamos en vida nueva, antes del bautismo o después del bautismo? Claramente Pablo señala que después de ser bautizado.

 

“porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gálatas 3:27), ciertamente no estaba desconociendo la orden divina, como un elemento aparte del evangelio.

Es una falacia atroz de emplear 1 Corintios 1:17  (“Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio ) en un intento de anular el mandamiento santo de Dios.

 

La palabra “pues” es significante; conecta lo que Pablo dice en los versículos 14-16 (el número pequeño de personas bautizadas  por él) con la declaración que ahora sigue.

Lo importante es la predicación del evangelio para que la gente crea y se bautice (Marcos 16:15,16), y no quién bautice  a los creyentes.

 

Al concluir podemos decir que el contexto trata del partidismo en la iglesia en Corinto, cosa que hizo conveniente que Pablo mismo no sumergiera con sus manos a muchas personas, así evitó  que algunos de los Corintios partidistas no pudieran decir que  habían sido bautizados en el nombre de él. Lo esencial del bautismo mismo no entra en el caso. Es significante notar que en cada caso de conversión en el libro Hechos  toda persona que buscaba la salvación fue bautizada.

 

La prioridad de Pablo,  no fue el acto de sumergir a las personas personalmente, sino la predicación del evangelio. El evangelio de la cruz  dice a las personas qué hacer para ser salvos.

“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? “

 

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2: 37-38)

 

Cuando el verdadero evangelio de la cruz se predica, el oyente no se siente bien, con respecto a sí mismo, sino que se compunge de corazón y pregunta qué quiere

Dios que debe hacer, y luego está dispuesto a hacer lo que Dios manda para ser salvo.

 

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas”  (Hechos 2:41)

About Juan H. Canelo

Juan Canelo es un cristiano y miembro de la iglesia de Cristo. Casado con Georgina su compañera de toda la vida . Además componen su familia sus dos hijos adolecentes. Actualmente es el evangelista de la iglesia de Cristo de la Serena, Chile y conduce el programa radial “La Hora Bíblica” que se transmite a todo el mundo vía internet.

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